45 días después de atravesar selvas tropicales, ríos y tupidas montanas entre Ecuador y la frontera de México y Estados Unidos, El periodista Moisés Lloret y Justo Santana López, un ex jefe de mantenimiento de una Fábrica de conservas en Camagüey, llegaron a Miami y revelaron historias de extorsión y muerte.
Los inmigrantes cubanos partieron el pasado 26 de Diciembre de Quito rumbo a Ipiales, en Colombia y desde esa ciudad fronteriza hasta Medellín. Posteriormente viajaron a Turbo, una ciudad de pescadores con fuertes retenes policiacos, en un área donde suelen operar paramilitares, bandas criminales dedicadas al tráfico de drogas y la guerrilla de las FARC.
En Tutbo o Necocli Los cubanos suelen pagar entre 300 y 600 dólares para abordar estas pangas o lanchas que lo llevaran en tres horas a Sapzurro, en la frontera panameña. Los que no tienen suficiente dinero contratan coyotes para cruzar a pie unos 135 kilómetros de la selva tropical entre Colombia y Panamá, sorteando quebradas, arañas negras, ríos infestados de cocodrilos, largas serpientes. En los países centroamericanos también corren riesgos.
El pasado 15 de enero la Armada Colombiana halló en esa área a nueve inmigrantes cubanos que viajaban en una embarcación sin medidas de seguridad. Una semana antes intercepto a un grupo de 17 cerca de Sapzurro. Nunca se reportaron muertes de cubanos.
Según las últimas cifras del Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras, reveladas a finales de enero, unos 6,532 cubanos arribaron a Estados Unidos por puntos fronterizos del territorio mexicano desde el pasado 1de octubre, cuando comenzó el año fiscal 2015. La cifra parece dispararse en las últimas semanas a raíz de informes sobre una eventual derogación de la Ley de Ajuste Cubano.
Por ahora, Lloret y Santana están durmiendo frente a las oficinas del Servicio Mundial de Iglesias a la espera de asistencia humanitaria.
FUENTE: Olance Nogueras / Americateve.com