La felicidad se fue de casa de Andrés y Amalia Gregory en mayo del 2012 cuando su hijo Sebastián fue baleado con 9 tiros por un agente policial. 7 balas alcanzaron su cuerpo dejándolo en estado de coma. Milagrosamente el joven sobrevivió a un incidente que sus padres, en esta entrevista otorgada a américa noticias calificaron de violencia policial.