Cuba 09 diciembre 2019

Periodista examina desde Cuba propuesta de suspender remesas

La convocatoria lanzada en Miami por Alex Otaola, presentador del programa de internet Hola Ota-ola!, para suspender durante un mes el envío de remesas a Cuba, está generando reacciones dentro y fuera de la isla.

“Como todas las iniciativas de las que escucho hablar, inclusive de las que yo mismo he participado, [esta] tiene sus puntos buenos y sus puntos malos”, dijo desde Camagüey el periodista independiente Henry Constantín a la reportera de Radio Martí Yolanda Huerga.

“Muchísimos cubanos la van a ignorar porque están acostumbrados a pensar a Cuba como el lugar donde viven sus familiares”, añadió.

Por otro lado, dice Constantín, hay cada vez más cubanos fuera de la isla que ven a Cuba como algo que debe cambiar profundamente para que sus familias puedan vivir otra realidad.

“Entonces, ven positivo eso de no enviar ningún tipo de recurso que al final pueda terminar en manos del Estado, del régimen”, comenta el periodista independiente.

La convocatoria busca suspender también el envío de paquetes, recargas telefónicas y viajes a la Isla. En definitiva, observa Constantín, cada cubano actúa de acuerdo con sus circunstancias personales.

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“Yo lo que sí quisiera es que cualquier campaña o actitud [semejante] tuviera como resultado, de verdad, debilitar el sistema de opresión, de restricción de libertades y de empobrecimiento que tenemos los cubanos”, dice.

De lo contrario, queda en algo momentáneo, para “mover atención”, manifiesta el periodista independiente.

Precisamente en Camagüey, la apertura el sábado de dos tiendas para la venta de electrodomésticos en dólares movilizó un operativo en el cual participaron la policía, brigadas especiales e incluso agentes de la Seguridad del Estado.

En vez de tratarse de un acontecimiento comercial, “era un problema casi político militar”, manifestó Constantín, reportero de la revista La Hora de Cuba, asociada desde mayo de 2017 a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

El despliegue impidió que muchas personas no pudieran ni siquiera acercarse a mirar. “No puedes entrar a mirar y valorar, ni siquiera asomarte por el cristal”, relato Constantín.

Los precios prohibitivos convierten a la tienda en un sitio inaccesible para muchos camagüeyanos, indica el reportero.

“La mayoría sigue viendo [la tienda] como un museo, como en Camagüey ven el museo de los cárnicos, donde hay carne de res, donde hay embutidos sofisticados, y queso, pues este es otro museo más que se ha abierto para [el cubano promedio], trabajador o pensionado”, comenta.

Fuente: martinoticias.com

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