"No podemos especular sobre cuál será el próximo paso (de Trump), pero puedo asegurar que nosotros estamos con nuestra máquina hacia adelante", dijo a The Associated Press, Galo Beltrán, el gerente para Cuba de American Airlines (AA) poco antes de un cortar la cinta que da por presentada oficialmente a la casa de venta de la línea.
"Usted es testigo de la inversión y lo importante que es para American —como una entidad de Estados Unidos haciendo negocios— Cuba", agregó Beltrán, quien destacó que la aerolínea está realizando 13 vuelos diarios a la isla procedentes de Miami y Charlotte, en Estados Unidos, y con destino a seis ciudades: La Habana, Camagüey, Cienfuegos, Holguín, Santa Clara y Varadero.
AA comenzó sus operaciones regulares en septiembre pasado y fue la primera compañía conectar una ruta comercial desde Miami a La Habana en noviembre. Tanto ésta como Delta y Jet Blue forman parte un grupo de media docena de aerolíneas que recibieron autorización del gobierno estadounidense para desarrollar viajes a Cuba al calor de un acercamiento entre Washington y La Habana que comenzó en 2014 y amplió los viajes, logró la apertura de una embajada y una veintena de acuerdos de cooperación.
Sin embargo, el entonces presidente Barack Obama no logró convencer al Congreso de que se levantaran las leyes que sancionan a Cuba, un entramado jurídico de cinco décadas que busca presionar un cambio de gobierno cubano luego del triunfo revolucionario de 1959 poco afín a Estados Unidos.
Por tanto, y dado que el conjunto de leyes sigue vigente, el nuevo presidente Donald Trump podría derogar esos permisos y acuerdos, puesto que se basaron en la potestad del ejecutivo.
Durante décadas no fue posible desarrollar viajes directos a Cuba, con excepción de algunos costosos, poco sistemáticos y complicados vuelos fletados, algunos de los cuales organizaba la propia AA.
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Andrea Rodríguez está en Twitter como https://twitter.com/ARodriguezAP
FUENTE: Associated Press



