Decenas de propietarios se dieron cita para exigirle de nuevo a los concejales, que regulen la altura de los arboles; que no sobrepasen los 4 pies de altura.
La queja de cerca de tres mil residentes es que adquirieron sus propiedades basado en que tuvieran vistas a los campos de golf y lagos. Dicen que viven prácticamente entre paredes de vegetación.
Todo comenzó a cambiar una vez el magnate Donald Trump compró el country club del doral y sembraron cientos de árboles que tapaban los paisajes.
Se nos informó que al menos 26 permisos que adquirió la compañía de Trump han expirado.