Familia y amigos dan el último adiós al niño de 10 años que murió después de recibir varios disparos durante un robo en el salón de belleza. La policía sigue buscando a un segundo sospechoso.
Con el peso del dolor en sus ojos y a penas fuerzas para tomar una mano amiga, Hai Nan Vu despidió a su hijo Arron, de diez años, muerto a tiros en el salón de belleza de la familia.
En una solemne ceremonia los allegados y familiares del niño, a quien describen como vivaracho y amoroso, consolaron a sus padres que han quedado deshechos con su pérdida. El director de la escuela a la que asistió Arron cuando cursó el tercer grado dice que los alumnos y maestros han quedado afectados por igual.
Antwan Raga, de 19 años fue arrestado y acusado de asesinato. La policía dice que uno de los dos hombres que asaltaron el negocio de la familia de Arron, el pasado 22 de noviembre, no se conformó con escapar con sus manos llenas, tenían que disparar. El padre de Arron, que fue también alcanzado por los disparos, quedó en silla de ruedas y con el corazón destrozado. Aun así la familia encontró valor para enviar un mensaje de amor hoy durante el sepelio.
Como indica la tradición budista, los asistentes al entierro compartieron comida como símbolo de solidaridad, amor y paz, señal de que Aaron ha pasado al mundo espiritual y en el futuro volverá a reunirse con los suyos mediante la reencarnación.
Pero no será fácil pasar esta triste página, al menos con paz y tranquilidad, hasta que se produzca un segundo arresto. Cualquier persona con información puede llamar a la policía al 305-471 8477.