Esta familia siente que su suerte ha cambiado, tras la publicación de un reportaje donde mostrábamos su crítica situación, gracias a la ayuda de la comunidad no están durmiendo en la calle
Rolando Fernández hoy puede sonreír, gracias a la ayuda de un buen samaritano hoy tiene al menos un techo y una cama que ofrecerle a su hijo y a su esposa en un hotel rentado por una persona quien prefirió mantenerse en el anonimato
La ayuda le ha llegado de diversas formas, tanto en comida como en ropa y si ayer cuando lo entrevistábamos prácticamente vagaba por la calle esta noche dormirá nuevamente en una cama.
Rolando, su esposa una ciudadana rusa y su hijo llegaron a los Estados Unidos a finales del mes de abril cuando cruzaron la frontera con México, en la travesía que se originó en Rusia gastaron todos sus ahorros unos 13 mil dólares. En suelo norteamericano no tienen familia y todavía no perciben ningún beneficio federal
Hoy mientras reciben la ayuda de la comunidad tan solo piden la oportunidad de trabajar y salir adelante.