El administrador se lanzó al agua congelada vestido de cuello y corbata.
Nunca antes había hecho algo similar pero fue dice por una muy buena causa.
Una causa que ha hecho solidarios a los empleados de la ciudad con el pequeñín Jesse James Santere quien padece de leucemia.
El reto comenzó con los bomberos de la ciudad que saltaban a tanques de agua helada pagando cada uno 10 dólares por el desafío. El que no se animara debía pagar 100 dólares por su cobardía. El monto va a costear el tratamiento medico de Jesse...porque los bomberos pues porque el papa de Jesse trabaja para ese departamento.
La campaña para ayudar a Jesse ha recaudado cerca de 30 mil dólares y el botín sigue creciendo y el mensaje debe continuar resonando para que se pueda seguir a ayudando.