Sin embargo, aun después de sostener entrevistas con algunos de los funcionarios de más alto rango que jamás hayan comparecido ante una investigación del Congreso, incluido un expresidente, los legisladores tienen poco que mostrar en términos de responsabilidad penal por los delitos de Epstein o un reconocimiento definitivo del fracaso del gobierno.
El representante demócrata de California, Ro Khanna, quien propuso una legislación para obligar a que se publicaran los expedientes del caso Epstein, declaró a The Associated Press que todavía se pregunta: “¿Por qué no ha habido ni una sola investigación de personas que presuntamente han abusado o cometido delitos financieros?”.
Pero la entrevista enfureció a los demócratas por la decisión de Bondi de defender la manera en que el gobierno de Trump gestionó ese material, así como por su negativa a responder preguntas sobre la implicación del presidente. Los legisladores demócratas también señalaron al representante republicano James Comer, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara, afirmando que ha permitido que funcionarios del gobierno eludan cuestionamientos difíciles del Congreso.
Para las sobrevivientes de los abusos de Epstein, entre ellas, varias que viajaron a Washington para confrontar a Bondi, fue un giro frustrante en un momento en que muchas de ellas están hartas de tener que exponer su caso ante funcionarios del gobierno. Sostienen que la divulgación caótica de los archivos por parte del Departamento de Justicia, que incluyó fotos de desnudos e información personal de posibles víctimas, solo ha agravado un fracaso más amplio del sistema de justicia penal para creerles o protegerles.
“La negativa del gobierno a reconocer los fallos que existieron ha causado muchísimo daño”, manifestó Annie Farmer. “Y creo que, cuando se piensa en las cosas desde una perspectiva de justicia o de sanación, sin reconocimiento, es muy difícil avanzar”.
La presión por la rendición de cuentas cruza las líneas políticas La investigación del comité ha sido notablemente bipartidista en muchos momentos, y demócratas y republicanos se han unido para emitir citaciones y obligar a testigos a declarar. Además de Bondi, los legisladores han entrevistado al expresidente demócrata Bill Clinton, a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y al secretario de Comercio de Trump, Howard Lutnick.
Ese esfuerzo muestra que los legisladores están dispuestos a cruzar líneas políticas cuando existe una presión pública abrumadora para actuar. Decenas de mujeres han acusado a Epstein, un financiero rico y bien conectado, de abuso sexual y violación, incluso en los años posteriores a que alcanzara un acuerdo con fiscales federales en 2008 para cerrar una investigación federal a cambio de declararse culpable de cargos estatales por delitos sexuales en Florida.
Epstein, quien fue hallado muerto en una celda de una cárcel de Nueva York en 2019 mientras enfrentaba cargos de tráfico sexual, fue acusado de pagar a niñas menores de edad cientos de dólares en efectivo por masajes para luego abusar sexualmente de ellas.
Su caso ha capturado la imaginación del público como un ejemplo de cómo los ricos y poderosos se libran de rendir cuentas por sus actos. Los legisladores retomaron la causa el año pasado después de que el gobierno incumpliera su promesa de ofrecer transparencia sobre el caso.
¿Continentes distintos, estándares distintos? Aunque la investigación se originó en Estados Unidos, el ajuste de cuentas por el caso Epstein ha sido relativamente moderado en el país en comparación con Europa. Allí, figuras de alto nivel en gobiernos, incluidos los de Reino Unido, Suecia, Noruega y Eslovaquia, se han visto obligadas a dimitir por sus vínculos con Epstein.
En su investigación, el comité de la Cámara habló con algunos de los asociados más cercanos de Epstein, entre ellos, su antiguo cliente financiero Les Wexner, su abogado Darren Indyke y su contador Richard Kahn. Los Clinton, Lutnick y otros también fueron llamados a declarar.
Todos han dicho más o menos lo mismo: que no sabían nada sobre los abusos de menores de edad presuntamente cometidos por Epstein.
Aun así, la divulgación de los archivos de Epstein ha tenido consecuencias. Al menos ocho figuras académicas y empresariales estadounidenses han sido apartadas de posiciones de poder, incluido el exsecretario del Tesoro Larry Summers, que dejó de impartir cátedra en la Universidad de Harvard, y Kathy Ruemmler, que dejó su cargo como directora jurídica de Goldman Sachs.
Bank of America y los herederos de Epstein han alcanzado acuerdos por varios millones de dólares con mujeres que han acusado a las instituciones de facilitar las operaciones de tráfico sexual del magnate.
Comer, legislador republicano de Kentucky, dijo la semana pasada que, en una entrevista con la exasistente personal de Epstein, Sarah Kellen, surgieron los nombres de tres personas presuntamente implicadas en abusos. El congresista planea entrevistar en las próximas semanas a seis personas más con vínculos con Epstein, como el multimillonario Bill Gates, el inversionista de capital privado Leon Black, el exdirector ejecutivo de Barclays Bank Jes Staley y Ruemmler.
“El gobierno les ha fallado a los sobrevivientes. No hay duda de eso”, afirmó Comer, y añadió: “Lo que tratamos de hacer es conectar todos los puntos y ver si hay una manera de exigir una rendición de cuentas”.
Pero el hecho de que figuras como el expríncipe británico Andrés hayan tendido que rendir cuentas por Epstein en un momento en que el gobierno estadounidense ha intentado repetidamente dejar atrás el tema ha resultado doloroso para los legisladores.
“Un príncipe ha sido derribado y aquí, en Estados Unidos, nuestro Departamento de Justicia, que posee millones de archivos, se niega a actuar”, dijo la representante demócrata de Nuevo México, Melanie Stansbury, al señalar expedientes del caso aún no publicados que el Departamento de Justicia retiene con el argumento de que son duplicados o que es ilegal hacerlos públicos.
“Eso no es un fracaso, es una decisión”, sostuvo.
Las sobrevivientes y los legisladores demócratas también han cuestionado la decisión del gobierno de trasladar a Ghislaine Maxwell, confidente de larga data y exnovia de Epstein, a un campamento penitenciario de mínima seguridad. Ella cumple una condena de 20 años por atraer a adolescentes para que Epstein abusara de ellas.
¿Se escuchará a las sobrevivientes? Dispersas por todo el país y ocupadas con sus propias vidas, las sobrevivientes de los abusos de Epstein han viajado repetidamente a Washington para presionar al gobierno para que actúe. Tras años de luchar en los tribunales y compartir historias traumáticas en privado, se han vuelto cada vez más enfáticas en su búsqueda de rendición de cuentas.
“Es muy agotador estar continuamente centrada en este caso”, comentó Farmer. Agregó que, aunque la respuesta del gobierno no ha cumplido sus expectativas, ha visto un movimiento cultural más amplio para abordar la depredación sexual.
Para Marina Lacerda, otra sobreviviente, “la rendición de cuentas es algo difícil en este momento. Pero buscamos salvar a la próxima generación”.
Además, también quieren que el gobierno escuche sus historias. En su intento de captar la atención del presidente, varias víctimas hablaron este mes en una audiencia a pocos kilómetros del complejo Mar-a-Lago de Trump en Florida, organizada por demócratas del comité de la Cámara de Representantes.
Para algunas de las sobrevivientes, el regreso al sur de Florida también fue una oportunidad de finalmente ser escuchadas. Jena-Lisa Jones le dijo al panel que tenía 14 años cuando Epstein abusó de ella en Palm Beach.
“Encuentren una manera de dar cierre a la historia de Jeffrey Epstein para permitir que las sobrevivientes y este país finalmente puedan empezar a avanzar, para que algún día, y rezo para que sea pronto, el nombre de Jeffrey Epstein deje de ser algo que nos vemos obligadas a escuchar todos los días sin descanso”, suplicó a los legisladores.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP