Mientras la crisis se profundiza en Cuba y más balseros llegan a las costas de la Florida la falta de pan y electricidad agravan la vida de los más vulnerables.
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SUSCRIBITEMientras la crisis se profundiza en Cuba y más balseros llegan a las costas de la Florida la falta de pan y electricidad agravan la vida de los más vulnerables.
Incluso el pan racionado, ese pan duro y sucio que vende el régimen y que se ufanaba de que llegaba a todos, está faltando. A la crisis con la harina se suma la crisis energética que padece la isla.
La situación actual con el pan, que escasea en los comercios estatales donde se vende el denominado "pan liberado", es crítica. En las provincias las autoridades han admitido afectaciones incluso con el producto que llega a los cubanos racionado.
Medios oficiales han dado cuenta de demoras en las entregas y restricciones en la producción diaria por límites con la harina disponible. Sin embargo, mientras el pan de las panaderías en pesos cubanos brilla por su ausencia, el fin de semana usuarios se quejaron de que sí se vendía en divisas.
Por su parte la falta de electricidad no da tregua en Cuba. Tras la salida de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras casi todo el país quedó asolado por interminables apagones.
Mientras a la crisis energética se siguen sumando nuevos problemas, la empresa eléctrica cubana ha puesto a los holguineros a elegir con un "Me gusta" o "Me encanta" si continúan con la actual programación de apagones o prefieren un nuevo cronograma.
En los últimos días agencias internacionales de prensa han reportado que el régimen negocia a todo tren soluciones alternativas para el problema de los apagones, como por ejemplo, un contrato para duplicar los megavatios que una empresa turca produce a bordo de patanas.
Sin embargo, los empresarios turcos están más preocupados porque La Habana pague lo que les debe.
FUENTE: Mario J. Pentón

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