Cuba intenta abrir canales de cooperación con Washington mientras enfrenta sanciones energéticas, aislamiento internacional y presiones internas.
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SUSCRIBITECuba niega ser una amenaza y busca diálogo con Washington en medio de sanciones, crisis energética y presión de Trump, quien confirma contactos con funcionarios
Cuba intenta abrir canales de cooperación con Washington mientras enfrenta sanciones energéticas, aislamiento internacional y presiones internas.
El régimen cubano aseguró este domingo que no representa una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos y afirmó estar dispuesto a “reactivar y ampliar la cooperación bilateral” con Washington en áreas sensibles como lucha antiterrorista, narcotráfico, trata de personas y ciberseguridad.
En una declaración difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX), La Habana sostuvo que:
“Cuba no alberga bases militares o de inteligencia extranjeras”
“No apoya ni financia actividades terroristas”
Está dispuesta a retomar canales técnicos de colaboración con EE. UU.
El mensaje intenta proyectar una imagen de apertura diplomática en medio de un escenario de alta tensión bilateral.
La declaración llega tras una ofensiva directa de la Casa Blanca, encabezada por el presidente Donald Trump, que incluye:
Aranceles a países que suministren petróleo a Cuba
Restricciones a remesas y viajes
Sanciones financieras a estructuras del poder militar cubano, incluido el conglomerado GAESA
Washington ha declarado al régimen como “amenaza inusual y extraordinaria” para su seguridad nacional, activando mecanismos de presión máxima.
El llamado al diálogo contrasta con acusaciones reiteradas contra Cuba por:
Apoyo a regímenes autoritarios y redes de influencia regional
Operaciones de inteligencia en América Latina
Presencia militar en Venezuela, donde decenas de efectivos cubanos murieron en acciones recientes de EE. UU.
El mismo Estado que durante años negó cooperación ahora busca reposicionarse como actor confiable, en un momento de asfixia energética y financiera.
Desde Mar-a-Lago, el presidente Donald Trump confirmó que su administración mantiene conversaciones con funcionarios cubanos de alto nivel para explorar un posible acuerdo.
“Estamos hablando con gente de los más altos niveles en Cuba para ver qué pasa”, afirmó.
Trump reiteró que un entendimiento solo sería posible si La Habana avanza hacia una apertura política real y abandona el sistema comunista.
Cuba atraviesa una de sus peores crisis en décadas, marcada por:
Apagones prolongados
Escasez de combustible y alimentos
Migración masiva
Aislamiento tras el colapso del respaldo venezolano
En este escenario, la narrativa oficial intenta ganar tiempo y oxígeno diplomático, mientras Washington mantiene el cerco.
Lectura clave
La declaración del régimen cubano parece menos un cambio de fondo y más una maniobra táctica frente a la presión sin precedentes de EE. UU.
El contraste entre discurso conciliador y prácticas internas alimenta el escepticismo internacional.

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