El presidente de EE.UU. reconoce conversaciones iniciales con Cuba en medio de sanciones, crisis energética y presión máxima
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado que su administración ha iniciado contactos directos con Cuba, una declaración que marca un giro estratégico en plena ofensiva económica y diplomática contra el régimen comunista.
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Desde La Habana, la reacción oficial ha sido silencio absoluto.
Las declaraciones de Trump se produjeron a bordo del avión presidencial, en un mensaje difundido por la cuenta Rapid Response 47, donde reconoció por primera vez conversaciones en curso con altos funcionarios del régimen.
Trump: “Estamos empezando a hablar con Cuba”
“Estamos empezando a hablar con Cuba. Sí, estamos empezando. Necesitan ayuda, una base humanitaria”, afirmó Trump, aludiendo a la grave situación interna que enfrenta la isla tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
El mandatario añadió que uno de los objetivos centrales es resolver el drama de miles de cubanoamericanos que, según dijo, fueron tratados injustamente por el régimen:
“Hay mucha gente que vive en nuestro país y fue tratada muy mal por Cuba. Nos gustaría que volvieran a casa, que no han visto a su familia ni a su país durante muchas décadas. Trabajaremos para resolver eso”.
Presión máxima y puerta abierta a una transición
Fuentes políticas en Washington interpretan el mensaje como un doble movimiento calculado:
mantener la presión económica total,
mientras se abre una vía de salida negociada para un eventual cambio político en la isla.
“Seremos amables, pero el tiempo del comunismo en Cuba se acabó”, sentenció Trump, dejando claro que cualquier diálogo estaría condicionado a transformaciones profundas.
Crisis energética acelera el escenario
Las conversaciones se producen tras la orden ejecutiva de Trump para cortar el suministro de petróleo a Cuba, medida que ha provocado:
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Apagones masivos en todo el país
Escasez crítica de combustible
Colapso del transporte y servicios públicos
Mayor tensión social y migratoria
Trump reveló además que pidió personalmente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, suspender los envíos de crudo a la isla, solicitud que —según afirmó— fue cumplida.
Silencio en La Habana y señales contradictorias
Mientras Trump reconoce contactos, el régimen cubano evita confirmar o desmentir las conversaciones.
Horas antes, el gobernante Miguel Díaz-Canel reiteró su discurso habitual:
“Somos un país de paz… tenemos disposición para dialogar con el gobierno de Estados Unidos, pero el diálogo no puede ser bajo presiones”.
El contraste entre la admisión pública de Trump y la cautela extrema de La Habana sugiere que las conversaciones podrían estar ocurriendo en un nivel sensible, sin margen político interno para el régimen.
Confirmación indirecta desde EE.UU.
La periodista Nora Gámez Torres, del Miami Herald, confirmó que la Casa Blanca no ha desmentido la existencia de contactos exploratorios con Cuba, reforzando la credibilidad del anuncio presidencial.
Expectativa internacional
El reconocimiento público de Trump eleva el tema a prioridad geopolítica y abre interrogantes clave:
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¿Busca el régimen una salida controlada ante el colapso económico?
¿Habrá concesiones políticas reales?
¿Se inicia una transición o solo una maniobra de supervivencia?
Por ahora, Washington habla y La Habana calla, mientras el mundo observa si estas conversaciones marcan el principio del fin del régimen cubano o un nuevo capítulo en la larga confrontación entre ambos países.