LA HABANA. — El régimen cubano redujo de manera significativa los servicios médicos y la realización de cirugías en hospitales de todo el país, una decisión que confirma el deterioro crítico del sistema sanitario, afectado por apagones, falta de combustible, escasez de insumos y un éxodo sostenido de personal médico.
Las nuevas medidas fueron explicadas públicamente por el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, durante una comparecencia en la televisión nacional, en la que admitió abiertamente la gravedad de la situación y reconoció que el sistema opera en condiciones de emergencia.
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Portal Miranda aseguró que el país atraviesa un momento “extremadamente complejo” para la salud pública y que las restricciones responden a limitaciones reales de energía, combustible y recursos básicos, que impiden mantener el funcionamiento normal de hospitales y policlínicos.
Durante su intervención, el ministro confirmó que:
Cirugías electivas serán pospuestas
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Consultas especializadas se reducirán
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Solo se garantizarán servicios de urgencia y emergencia
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Se reorganizarán turnos médicos y uso de quirófanos
Aun así, prometió que “ningún paciente quedará sin atención”, aunque no precisó plazos claros para la normalización de los servicios ni explicó cómo se garantizará esa promesa en medio de apagones prolongados.
Apagones y falta de combustible paralizan hospitales
Fuentes médicas señalan que muchos hospitales no pueden sostener quirófanos operativos, ya sea por la inestabilidad eléctrica, la falta de diésel para plantas de emergencia o la escasez de material quirúrgico esencial.
En algunos centros, cirugías programadas llevan meses de retraso, mientras pacientes crónicos dependen de un sistema cada vez más limitado y saturado.
El propio ministro reconoció que la situación energética ha obligado a rediseñar completamente la prestación de servicios, priorizando solo los casos considerados críticos.
Un sistema al borde del colapso
Especialistas independientes advierten que el problema no es coyuntural. Señalan que el sistema de salud cubano sufre décadas de infrafinanciación, centralización extrema y pérdida de capital humano, agravadas por la emigración masiva de médicos y enfermeros.
Mientras el régimen insiste en defender el modelo sanitario como un logro histórico, la realidad hospitalaria contradice el discurso oficial, con pacientes esperando cirugías básicas y médicos trabajando sin condiciones mínimas.
Para millones de cubanos, la salud pública dejó de ser una garantía y se ha convertido en una lucha diaria contra la escasez, la improvisación y el tiempo.