El más reciente cubanoamericano elegido al Congreso, el representante por la Florida Carlos Curbelo (R) también tomó la palabra para señalar que "el ocupante de la Casa Blanca había estado siempre del lado del pueblo cubano y en contra de sus opresores. Hoy, lamentablemente, ese ya no es el caso".
Pero el Congreso no habló en coro y hubo voces discordantes, entre ellas, las de los representantes demócratas Charles Rangel (NY) y Jared Polis (Co), quienes abogaron por el levantamiento del embargo.
Rangel dijo que estaba en La Habana en el momento del anuncio hecho por Obama y que los cubanos en la isla "se habían regocijado" al igual que cubanoamericanos que había visto a su regreso en el aeropuerto de Miami.
"Hoy estoy aquí para decir que, con el debido respeto a los estadounidenses y a aquellos cubanos que sufren bajo la dictadura en Cuba, nosotros sentimos su dolor, pero ahora, la política estadounidense debería ignorar el dolor que unos pocos sienten por lo que es de mayor interés nacional de nuestra gran nación", dijo.
Algunos analistas señalan que las voces de quienes defienden el embargo están aisladas. "Si el status quo que Ros-Lehtinen está defendiendo hubiera funcionado alguna vez, no estuviéramos teniendo esta conversación. Es por eso que sus discursos en la Cámara no van a tener ningún impacto", dijo a el Nuevo Herald, Luis Miranda, quién fue el director de comunicación para los medios hispanos de la Casa Blanca hasta el 2013.
Pero otros señalan que con el control del Congreso por parte del Partido Republicano, es difícil que se apruebe el levantamiento del embargo.
"Aunque el embargo ha quedado herido de muerte", comenta el empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas –quien ha apoyado la normalización de las relaciones entre ambos países– "ambas Cámaras Legislativas pasaron a manos republicanas, donde aquellos que favorecen una continuidad del inmovilismo encontrarán mayor influencia y resonancia", dijo en un texto publicado por el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba.
Por eso llamó a "darle al embargo su empujón final, que solo es posible con una ampliación rápida de la relación bilateral, una mayor apertura interna a la sociedad cubana, y con una apertura económica substancial y profunda por parte de Cuba", todo ello antes de la elección presidencial de 2016, que "conlleva riesgos para la mejoría de los vínculos con Cuba".
FUENTE: Nora Gámez Torres [email protected]