Cuba 28 septiembre 2021

Cigarros: hasta trece veces el precio de la bodega en Cuba... si los encuentras

Un trabajador de gastronomía explica a DIARIO DE CUBA cómo funciona el esquema que, junto a la escasez y la disparatada distribución del Gobierno, encarecen el producto hasta precios imposibles en un país exportador de tabaco

"No he encontrado cigarros en todo el día. Ahora voy a ver a una señora que dicen que tiene (de la marca) Criollos a 130 pesos la cajetilla. ¡Trece veces el precio que tiene en la bodega! Y ojalá le queden, porque estoy desesperado por fumar y esta noche tengo guardia", comenta a DIARIO DE Cuba Gustavo, un guardia de seguridad en una empresa de alimentos.

"No entiendo por qué falta el cigarro y el tabaco, si eso se cultiva y se fabrica aquí mismo, en el país. En eso sí que no pueden echarle la culpa al bloqueo. Ya desde el año pasado estaba escaseando, pero en los últimos meses, desde que lo censaron, se disparó el precio en la calle y escasea más. Venden una cajetilla por persona, lo mismo si eres fumador que si no, o si eres adulto o un niño recién nacido. Entonces, los que fumamos tenemos que comprárselo a sobreprecio a los que no, es una locura", concluyó.

La implementación de la llamada Tarea Ordenamiento trajo un aumento en los salarios y las pensiones, pero ha sido engullido por el mercado negro. La deficiencia en la oferta estatal convierte los precios oficiales en pura fantasía.

El litro de aceite ha llegado a costar 300 pesos, seis veces el precio oficial, y la carne cerdo ha alcanzado los 140 pesos, tres veces el precio topado. Recientemente, en medio de la pandemia de Covid-19, el colapso hospitalario, la falta de medicinas y el miedo de los cubanos a los centros de aislamiento, los medicamentos pasaron a liderar el mercado negro.

El cigarro, lejos de ser un producto de primera necesidad, es un vicio que se torna más difícil de abandonar en tiempos de pandemia, en los que el estrés es aún mayor.

"Lo peor es que la abstinencia es forzosa", dice Miguel, un maestro de enseñanza primaria. "La verdad que es una buena oportunidad para dejar el vicio, pero en medio de la cuarentena es una tortura".

"Yo mismo, antes de esta situación, cuando había cigarro de manera estable, fumaba poco porque no me gusta que mis alumnos me vean. Solo fumaba en casa. Pero con la cuarentena, encerrado en la casa tanto tiempo, la ansiedad me hace desearlo más. Lo máximo que he pagado sin 100 pesos, pero es criminal una caja de cigarro en 100 pesos o más".

Alexander un trabajador gastronómico, explica a DIARIO DE CUBA cómo funciona el esquema que, junto a la escasez, hace que el producto alcance precios imposibles para los bolsillos de los trabajadores cubanos.

"Como el suministro es inestable, la gente se acostumbra a que no hay, y eso permite hacer 'movidas'. Por eso, cuando llega un nivel de suministro no llama la atención si 'se mueve' por la izquierda", detalla Alexander.

"Una cajetilla de cigarro cuesta solo diez pesos, pero como está escaso, la gente aprovecha y lo revenden. Primero fue a 20, luego a 30 y así sucesivamente ha llegado a 100 o más. Es un abuso, es verdad. Y es verdad también que el que llega a gastronomía tampoco se vende al precio normal, sino por cantidad a los revendedores".

"El cigarro es lo que más negocio da: cuesta diez pesos la caja y en la calle la 'pasamos' ahora a 70 por cantidad, para que lo vendan a 100 o más. El tabaco torcido, cuesta cinco pesos y lo vendemos a ocho pesos, y ellos (los revendedores) lo revenden entre 12 y 15 pesos".

"De todas formas, lo que llega es un 'buchito' que no duraría ni un par de horas en oferta. La gente no resuelve ningún problema si lo vendemos aquí mismo, pero gracias a esas ‘movidas’ es que uno puede ganar más o menos en este trabajo. Con 2.000 y pico de pesos de salario no hay quien viva, cómo está la cosa", justificó.

A principios de junio, DIARIO DE CUBA reportó que Leonides Sánchez Danger, director del estatal Grupo Empresarial de Gastronomía Especializada en Santiago de Cuba, fue instruido de cargos y se encuentra en prisión provisional por presuntos delitos de malversación, acaparamiento y tráfico de influencias, en los que habría incurrido para tutelar el contrabando y la venta ilícita de cigarros en la ciudad, según fuentes del Consejo de Dirección de la empresa y de la Dirección Provincial de Comercio y Gastronomía.

Su detención formó parte de un operativo con el que el Gobierno y la Fiscalía intentaron desmantelar las redes que operan el lucrativo negocio ilegal de los cigarrillos, que —según algunos de los implicados— mueve anualmente entre 100 y 150 millones de pesos en el mercado negro santiaguero.

Fuente: diariodecuba.com

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