Cook, de 65 años, cederá las funciones de director general al director de ingeniería de hardware de Apple, John Ternus, el 1 de septiembre, pero seguirá vinculado a la empresa de Cupertino, California, como presidente ejecutivo. Esto es similar a las transiciones realizadas por Jeff Bezos, de Amazon, y Reed Hastings, de Netflix, después de que pusieran fin a exitosas etapas como directores generales.
“Ha sido el mayor privilegio de mi vida ser el CEO de Apple y haber recibido la confianza para liderar una compañía tan extraordinaria", comentó Cook en un comunicado. "Amo a Apple con todo mi ser, y estoy muy agradecido de haber tenido la oportunidad de trabajar con un equipo de personas tan ingeniosas, innovadoras, creativas y profundamente comprometidas con los demás”.
Aunque nunca logró sacudirse la percepción de que carecía de la visión de Jobs, Cook aprovechó la popularidad del iPhone y otros avances orquestados por su predecesor para llevar a Apple a alturas que parecían inimaginables cuando estuvo al borde de la bancarrota a mediados de la década de 1990.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.