Suu Kyi, de 77 años, fue detenida el 1 de febrero de 2021 cuando los militares arrebataron el poder a su gobierno electo. Ella ha rechazado las acusaciones en su contra en este caso, en el que fue acusada de recibir 550.000 dólares como soborno de Maung Weik, un magnate condenado hace años por tráfico de drogas.
La exmandataria ya sumaba penas de 23 años de cárcel por importación y posesión ilegal de walkie-talkies, violación de las restricciones contra el coronavirus, romper la ley oficial de secretos del país, sedición, fraude electoral y otros cinco cargos de corrupción.
Analistas y partidarios independientes dijeron que todos los cargos tenían motivaciones políticas y eran un intento de desacreditarla y legitimar el golpe de Estado, además de impedir que participara en las elecciones que el ejército ha prometido en 2023.