Policías antimotines dispararon al menos en un vecindario de Sanandaj, la capital de la provincia iraní de Kurdistán, mientras Amnistía Internacional y el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca criticaban la violencia contra manifestantes enojados por la muerte de Mahsa Amini.
Entre tanto, algunos trabajadores petroleros se sumaron el lunes a las protestas en dos importantes complejos de refinería, lo que por primera vez vinculaba una industria clave para la teocracia iraní con las protestas.
El gobierno iraní insiste en que Amini no fue maltratada, aunque su familia dice que su cuerpo mostraba magulladuras y otros signos de golpes. Videos posteriores han mostrado a las fuerzas de seguridad que golpeaban y empujaban a mujeres manifestantes, incluidas mujeres que se habían quitado el hiyab obligatorio, un pañuelo que cubre el cabello.
Pese a las restricciones de las autoridades sobre internet han circulado videos de la capital, Teherán, y otros lugares. Videos conocidos el lunes mostraban estudiantes de universidad y secundaria que se manifestaban y cantaban, y algunas niñas y mujeres marchaban por la calle sin hiyab mientras las protestas iniciaban su cuarta semana. Las marchas son el mayor desafío a la teocracia iraní desde las protestas del Movimiento Verde en 2009.
Un video compartido en internet por la Organización Hengaw para los Derechos Humanos, un grupo kurdo, mostraba calles oscuras en las que al parecer se hacían disparos y ardía una hoguera en Sanandaj, unos 400 kilómetros (250 millas) al oeste de Teherán.
Otro mostraba a policías antimotines con escopetas que avanzaban en formación con un vehículo y parecían disparar a las casas.
El Centro para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Nueva York, compartió otro video que mostraba lo que describía un grupo de agentes de seguridad en motocicletas desplazándose por Sanandaj.
“Según los reportes, rompieron las ventanas de cientos de autos en el barrio de Baharan”, indicó el centro.
Amini era kurda y su muerte se ha sentido especialmente en la región kurda iraní, donde comenzaron las protestas el 17 de septiembre en su funeral, tras su muerte el día anterior.
Amnistía Internacional criticó a las fuerzas de seguridad iraníes por “utilizar armas de fuego y lanzar gas lacrimógeno de forma indiscriminada, incluso a las casas de la gente”. El grupo instó a la comunidad internacional a presionar a Irán para que ponga fin a la represión, mientras Teherán mantenía las restricciones sobre internet y redes celulares “para ocultar sus crímenes”.
Irán no reconoció de inmediato la nueva campaña de seguridad en Sanandaj. Sin embargo, el Ministerio iraní de Exteriores convocó al embajador británico por las sanciones de Gran Bretaña contra miembros de las fuerzas de seguridad y la policía de la moral del país debido a la represión.
El Ministerio iraní de Exteriores tachó las sanciones de “arbitrarias y sin base” y amenazó con posibles represalias contra Londres.
Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de Biden, también señaló que “el mundo está observando lo que ocurre en Irán”.
“Estos manifestantes son ciudadanos iraníes, liderados por mujeres y niñas que reclaman dignidad y derechos fundamentales”, escribió Sullivan en Twitter. “Estamos con ellos y exigiremos responsabilidades a los que emplean la violencia en un vano intento de silenciar sus voces”.
FUENTE: Associated Press