La despedida de una familia cubana en el aeropuerto de Miami ha conmovido a cientos de personas en redes sociales.
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SUSCRIBITEEntre lágrimas y oraciones, una niña cubana despide a su padre en el aeropuerto. ICE lo obliga a autodeportarse y deja atrás a su esposa y a una hija enferma que necesita un trasplante, y antes se sometió a una cirugía
La despedida de una familia cubana en el aeropuerto de Miami ha conmovido a cientos de personas en redes sociales.
Entre lágrimas y oraciones, Davy Alemán Oropesa, un migrante cubano que llevaba siete años en Estados Unidos, decidió abandonar voluntariamente el país tras una orden del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Su partida deja a su esposa, Yisel Miguel Sarduy, y a sus dos hijas en medio de la incertidumbre, una de ellas con apenas dos años y en espera de un trasplante de corazón.
“Dios, ayúdame a que esta despedida sea corta”, escribió Yisel en Facebook al compartir las últimas imágenes junto a su esposo este domingo, momentos antes de que él abordara un vuelo rumbo a Cuba.
Las cámaras captaron el instante en que Alemán abrazó a su familia en el aeropuerto internacional de Miami, antes de cruzar el control de seguridad de la TSA. “Una vez que pasó ese control ya no había vuelta atrás”, relató el periodista Javier Díaz, de Univisión, quien dio cobertura al caso.
El reportero calificó el momento como uno de los más difíciles que le ha tocado presenciar: “Muy pocos migrantes en esta situación tomarían la decisión de abandonar por voluntad propia el país. Este cubano llegó hace siete años con una maleta cargada de sueños y ahora tiene que irse sin saber cuándo podrá regresar”.
La situación es especialmente dura para Yisel, ciudadana estadounidense, quien debió dejar de trabajar para cuidar a su hija menor tras una cirugía a corazón abierto. La niña espera un trasplante como única opción de vida.
“Prácticamente me veo viviendo en la calle, porque de qué forma cuido a la niña y pago la renta”, lamentó en declaraciones a Univisión.
En videos compartidos en redes sociales, se ve a la pequeña llorando desconsoladamente mientras observa a su padre guardar sus pertenencias en el carro. “¿Cómo le explico que mañana sí no la podrá llevar con él?”, escribió la madre en otra publicación que generó decenas de mensajes de solidaridad.
Alemán explicó que optó por la salida voluntaria para evitar una nueva detención migratoria. En 2017 pasó más de un año bajo custodia de ICE, experiencia que asegura no quiere repetir. “Me dijeron que debía tener un boleto de avión o me dejaban en detención y me deportaban desde ahí”, contó.
Desde Cuba, deberá esperar el proceso de reunificación familiar y un perdón migratorio basado en la petición presentada por su esposa ante el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS).
Su caso se suma al de otros cubanos que, presionados por ICE, han optado por la autodeportación. Sin embargo, pocas historias reflejan de manera tan cruda el costo humano de estas decisiones: un padre separado de su familia, una esposa en la angustia y una niña enferma que clama por una segunda oportunidad de vida.

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