El administrador de la EPA, Lee Zeldin, hizo esas declaraciones en el discurso de apertura de una conferencia organizada por el Heartland Institute, un centro de estudios conservador que rechaza los descubrimientos científicos dominantes relacionados con el cambio climático y lo que denomina “alarmismo climático”. El funcionario le dijo a la audiencia que la derogación de la “determinación de peligro” de 2009 revirtió décadas de adhesión irreflexiva a políticos liberales y grupos ambientalistas sobre los peligros del cambio climático.
“Hoy es un día para celebrar. Es un día para celebrar la reivindicación”, dijo Zeldin, excongresista republicano por Nueva York y quien muchos creen que está siendo considerado para un posible ascenso a secretario de Justicia tras la salida forzada de Pam Bondi la semana pasada.
A principios de este año, la EPA revocó la determinación de peligro, una conclusión científica que, durante 16 años, fue la base central para regular las emisiones que calientan el planeta, provenientes de centrales eléctricas, vehículos y otras fuentes. El gobierno de Trump sostuvo que la determinación perjudica a la industria y a la economía, y alegó que los gobiernos de Obama y Biden tergiversaron la ciencia para concluir que los gases de efecto invernadero representan un riesgo para la salud pública.
La destacada aparición de Zeldin en una conferencia organizada por un grupo profundamente escéptico respecto de la ciencia establecida sobre el cambio climático refleja el enorme giro que el gobierno del presidente Donald Trump ha llevado a cabo respecto de las políticas tradicionales destinadas a proteger el medio ambiente. La EPA ha revertido decenas de protecciones del aire y del agua y ha dicho que no tiene autoridad legal para regular el cambio climático.
“Ustedes estuvieron ahí en primera línea contra la existencia de una determinación de peligro en 2009”, dijo Zeldin en la conferencia de Heartland.
Ambientalistas denunciaron la presentación de Zeldin ante el grupo conservador y lo acusaron de “movilizar a negacionistas del clima” en un momento en que el cambio climático genera mayores riesgos de fenómenos meteorológicos extremos, entre ellos, huracanes más fuertes, inundaciones más peligrosas e incendios forestales más intensos.
El discurso de Zeldin “promueve la desinformación” y equivale a cumplir los deseos de los donantes reservados de Heartland, dijo Joe Bonfiglio, un directivo del Environmental Defense Fund.
“El Heartland Institute no es una organización científica seria. Es una fábrica de desinformación”, señaló Bonfiglio. “Que el administrador de la EPA actúe como su acto abridor no solo es vergonzoso: es una señal de hasta qué punto el gobierno de Trump ha abandonado por completo su obligación de proteger al público de la contaminación”.
Una portavoz de la EPA desestimó las críticas y afirmó que “la era de la EPA como vehículo de una ideología radical ha terminado”.
Zeldin habla ante una “amplia variedad de grupos e individuos ideológicamente diferentes para promover la agenda de la EPA de Trump”, dijo la portavoz Carolyn Holran.
Zeldin ha vuelto a centrar a la agencia en el cumplimiento de sus obligaciones legales para proteger la salud humana y el medio ambiente, “respaldado por ciencia de referencia, no por modelos apocalípticos diseñados para asustar al público y forzarlo a cumplir”, escribió en un correo electrónico.
El presidente del Heartland Institute, James Taylor, elogió el discurso de Zeldin y lo calificó como “el mejor administrador de la EPA de la historia”.
La determinación de peligro de 2009 concluyó que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero amenazan la salud y el bienestar del público. La determinación de la era Obama es el fundamento legal de casi todas las regulaciones climáticas bajo la Ley de Aire Limpio para vehículos motorizados, centrales eléctricas y otras fuentes de contaminación que provocan el calentamiento del planeta.
La derogación elimina todas las normas de emisiones de gases de efecto invernadero para automóviles y camiones y, según expertos, podría desencadenar un desmantelamiento más amplio de las regulaciones climáticas sobre fuentes estacionarias como centrales eléctricas e instalaciones de petróleo y gas. Casi dos docenas de estados han presentado impugnaciones legales, junto con grupos de salud pública y organizaciones ambientalistas.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP