Artemis II ameriza con éxito en el Pacífico tras histórica misión tripulada alrededor de la Luna
La cápsula Orión de la misión Artemis II regresó este viernes a la Tierra con un amerizaje exitoso en el océano Pacífico, marcando el cierre de una misión que devuelve a astronautas a las inmediaciones de la Luna por primera vez en más de medio siglo.
El descenso, cuidadosamente coreografiado, comenzó con la entrada a la atmósfera terrestre a velocidades superiores a los 40.000 kilómetros por hora, seguido de un despliegue de paracaídas que redujo la velocidad antes del impacto controlado en el agua, cerca de la costa de San Diego, California.
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Un regreso de alta precisión
La NASA calificó el descenso como “perfecto”, tras una secuencia de aproximadamente 14 minutos en la que la nave soportó temperaturas extremas de hasta 2.760 grados Celsius, producto de la fricción atmosférica.
Durante ese proceso, se produjo un apagón de comunicaciones de seis minutos, una fase prevista en este tipo de reingresos.
A bordo viajaban cuatro astronautas: Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, quienes, según evaluaciones iniciales, se encuentran en buen estado de salud.
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Tras el amerizaje, equipos de buzos fueron los primeros en acercarse a la cápsula para verificar las condiciones de seguridad antes de iniciar la evacuación de la tripulación.
El proceso de rescate, coordinado por la NASA y fuerzas militares estadounidenses, se estima en unos 30 a 45 minutos, tras lo cual los astronautas serán trasladados a un buque para evaluaciones médicas.
Un paso clave en la exploración lunar
La misión, que duró diez días, despegó desde Florida el 1 de abril y orbitó la Luna sin aterrizar, en una trayectoria diseñada para probar sistemas críticos de navegación y seguridad.
Se trata del primer vuelo tripulado en el entorno lunar desde el programa Apolo en 1972, un hito que reabre el camino hacia futuras misiones, incluyendo un eventual regreso humano a la superficie lunar.
Tecnología bajo prueba
Uno de los objetivos clave fue validar el escudo térmico de la nave y optimizar la trayectoria de reentrada. A diferencia de Artemis I (2022), esta misión utilizó un perfil más directo para reducir la carga térmica y los riesgos estructurales.
La cápsula será ahora trasladada de regreso al Centro Espacial Kennedy para su análisis, tras haber recorrido más de 1,1 millones de kilómetros.