El secretario sostuvo que el Gobierno cubano ha impedido durante décadas que el sector privado tenga mayor protagonismo en la economía.
“El modelo económico que siguen no funciona”, afirmó.
La Habana mantiene una posición opuesta y responsabiliza al embargo y a las medidas estadounidenses de buena parte de las actuales carencias. El canciller Bruno Rodríguez afirmó el lunes que las sanciones y el bloqueo petrolero de Washington han agravado los apagones y las dificultades económicas de la isla.
El petróleo venezolano vuelve al centro de la disputa
Rubio señaló que una de las razones inmediatas de la actual crisis energética es el fin del petróleo que Cuba recibía de Venezuela.
Según su versión, La Habana obtenía durante años combustible en condiciones extraordinariamente favorables, utilizaba una parte para consumo interno y revendía otra para conseguir ingresos.
El secretario afirmó:
“La principal razón por la que Cuba está atravesando una crisis energética es porque Venezuela ya no regala su petróleo”.
El Gobierno cubano rechaza esa descripción.
Bruno Rodríguez aseguró recientemente que Cuba nunca recibió petróleo venezolano “gratis” y sostuvo que los suministros formaban parte de intercambios comerciales y acuerdos por servicios prestados.
Washington sostiene que la crisis eléctrica comenzó mucho antes
Rubio insistió en que la interrupción de los suministros venezolanos no explica por sí sola los problemas energéticos.
El secretario señaló que los apagones ya afectaban a Cuba desde varios años antes y responsabilizó al Gobierno de no modernizar las centrales y redes eléctricas.
La infraestructura energética cubana presenta efectivamente un fuerte deterioro, mientras los apagones y déficits de generación se han convertido en un problema recurrente.
La actual presión estadounidense sobre el sector energético también ha contribuido a agravar las dificultades de abastecimiento, según organismos internacionales y autoridades cubanas. Reuters ha documentado que el bloqueo petrolero aplicado en 2026 profundizó las interrupciones eléctricas y la escasez de combustible.
“No invirtieron” en modernizar el sistema eléctrico
Rubio acusó al Gobierno cubano de haber contado durante años con acceso a petróleo venezolano sin utilizar esos recursos para renovar la infraestructura.
Según el secretario, las autoridades priorizaron otros proyectos mientras las plantas de generación envejecían.
Su argumento coincide con la posición mantenida por Washington durante 2026: los problemas estructurales del sistema eléctrico preceden al endurecimiento más reciente de las sanciones.
La Habana sostiene que las restricciones estadounidenses dificultan precisamente la adquisición de combustible, piezas, financiamiento y tecnología necesarios para reparar la red.
Rubio acusa al Gobierno de priorizar hoteles
El secretario también criticó las inversiones realizadas durante años en el sector turístico.
Rubio acusó a la élite cubana de destinar recursos a la construcción de hoteles en lugar de modernizar servicios esenciales.
“Se robaron todo el dinero para construir hoteles y llenarse sus propios bolsillos”, afirmó.
La acusación forma parte de una línea argumental recurrente de la administración estadounidense, que señala a estructuras estatales y militares por controlar sectores estratégicos de la economía.
No existe, sin embargo, una determinación judicial general que establezca que todos los recursos destinados a esos proyectos hayan sido apropiados personalmente por funcionarios, por lo que la afirmación debe entenderse como una acusación política de Rubio.
EEUU afirma haber ofrecido ayuda humanitaria
Rubio aseguró que Washington ha ofrecido 100 millones de dólares en asistencia humanitaria destinada a los cubanos.
Según la administración estadounidense, la ayuda busca distribuirse mediante instituciones religiosas y organizaciones independientes para evitar que quede bajo control directo del Gobierno cubano.
Rubio utilizó esa oferta para rechazar la acusación de que Washington pretende impedir la entrada de ayuda.
“Nadie está impidiendo que esa ayuda entre”, sostuvo.
La Habana ha cuestionado públicamente la existencia y las condiciones de esa oferta, mientras mantiene que las sanciones estadounidenses son uno de los principales obstáculos para adquirir recursos esenciales.
Dos narrativas completamente enfrentadas
El intercambio entre Rubio y Bruno Rodríguez refleja dos interpretaciones prácticamente opuestas sobre la crisis cubana.
Washington sostiene que:
el modelo económico no funciona, la infraestructura fue abandonada y la pérdida del petróleo venezolano dejó expuestas vulnerabilidades acumuladas durante años.
La Habana argumenta que:
las sanciones, el embargo financiero y las restricciones sobre el combustible han agravado decisivamente la crisis y dificultan la recuperación económica.
El enfrentamiento se ha intensificado durante los últimos meses.
La ONU ha advertido sobre el deterioro humanitario
La situación ha generado además preocupación fuera de ambos gobiernos.
Naciones Unidas y otros actores internacionales han advertido sobre el impacto de la escasez de combustible y electricidad en servicios esenciales.
Las restricciones energéticas afectan sistemas de agua, hospitales, transporte, conservación de alimentos y otras actividades básicas.
Reuters informó recientemente que el endurecimiento de las medidas estadounidenses ha contribuido a profundizar las dificultades de la red eléctrica cubana, mientras La Habana calcula en miles de millones de dólares los daños asociados al embargo.
Rubio rechaza que Washington sea responsable
El secretario negó, no obstante, que esas advertencias demuestren que Estados Unidos sea responsable del origen de la crisis.
Su posición es que Washington puede haber incrementado la presión sobre determinadas fuentes de financiamiento y abastecimiento del Estado cubano, pero que los problemas fundamentales existían previamente.
Rubio ha señalado en anteriores declaraciones que los apagones llevan varios años y que la red eléctrica funciona con equipamiento envejecido y mantenimiento insuficiente.
Cuba responde: el petróleo no era gratuito
Uno de los puntos de mayor confrontación es el petróleo venezolano.
Rodríguez calificó como falsa la afirmación de que Caracas regalaba combustible a La Habana.
Según el canciller, Cuba pagaba esos suministros mediante servicios profesionales u otras modalidades comerciales.
La versión contradice directamente la descripción de Rubio.
Ninguna de las dos partes ha publicado en estas declaraciones un desglose completo de los contratos históricos que permita establecer qué porcentaje de los envíos se pagaba en efectivo, servicios o condiciones preferenciales.
La crisis energética sigue empeorando
Más allá de la disputa política, Cuba continúa enfrentando una situación eléctrica crítica.
Los apagones se prolongan durante muchas horas y afectan prácticamente todos los sectores de la vida cotidiana.
La falta de combustible ha obligado a reducir generación distribuida y ha complicado también el transporte y otras actividades económicas.
Las sanciones estadounidenses contra empresas relacionadas con energía se ampliaron nuevamente a comienzos de septiembre, incluyendo entidades vinculadas con petróleo y abastecimiento.
Washington aumenta la presión mientras mantiene su oferta de ayuda
La estrategia estadounidense combina actualmente dos líneas.
Por una parte, sanciones contra empresas, bancos, funcionarios y estructuras vinculadas con el Gobierno cubano.
Por otra, Washington sostiene que está dispuesto a facilitar ayuda dirigida directamente a la población.
La Habana considera ambas políticas contradictorias y argumenta que el impacto general de las restricciones supera ampliamente cualquier ayuda ofrecida.
Rubio vuelve a colocar al sector privado en el centro
Otro punto relevante de sus declaraciones fue la crítica a las restricciones históricas impuestas al emprendimiento privado.
Rubio sostuvo que los cubanos deberían tener mayor capacidad para desarrollar negocios y decidir su propio futuro económico.
Paradójicamente, Cuba acaba de aprobar nuevas normas que permiten empresas privadas con más de 100 trabajadores y otras flexibilizaciones.
El Gobierno cubano presenta esos cambios como una actualización dentro del socialismo y rechaza que representen una transición hacia el capitalismo.
Una disputa que trasciende la energía
El debate sobre combustible y apagones forma parte de un enfrentamiento político mucho más amplio.
Estados Unidos exige cambios políticos y económicos.
Cuba reclama el levantamiento de las sanciones y rechaza cualquier condicionamiento que considere una injerencia.
Las conversaciones entre ambos gobiernos continúan sin avances sustanciales, según reconoció Bruno Rodríguez esta semana.
La frase más dura de Rubio
La intervención en Barranquilla dejó una de las declaraciones más directas del secretario sobre la crisis cubana:
“Si Cuba es un desastre humanitario, es porque su gobierno, su régimen, es un desastre”.
La frase resume la posición estadounidense actual: Washington considera que el problema central no son las sanciones, sino el sistema político y económico cubano.
La Habana sostiene exactamente lo contrario: que las medidas estadounidenses están agravando deliberadamente una emergencia que afecta directamente a millones de personas.
En medio de ese intercambio, la realidad inmediata sigue siendo una Cuba con apagones prolongados, escasez de combustible y una crisis humanitaria que ambos gobiernos reconocen, aunque responsabilizan a causas completamente diferentes.