sótanos, semisótanos, túneles y otros espacios protegidos.
La estrategia forma parte del sistema territorial de defensa que Cuba mantiene desde hace décadas y que el Gobierno ha reactivado con especial intensidad durante 2026.
Cuba declaró 2026 como “Año de Preparación para la Defensa”
El Gobierno cubano designó 2026 como “Año de Preparación para la Defensa” y comenzó el calendario con frecuentes ejercicios militares y movilizaciones de estructuras civiles.
Durante los primeros meses del año, las jornadas se realizaron prácticamente todos los sábados.
Participaron militares, reservistas, milicias y ciudadanos convocados a diferentes tipos de entrenamiento.
Con el paso de los meses, estos ejercicios perdieron parte de la frecuencia y visibilidad iniciales, aunque el Gobierno ha continuado utilizándolos como parte central de su discurso de seguridad nacional.
Una guía enseña a los cubanos dónde refugiarse
En abril, la Defensa Civil cubana elaboró además una “Guía Familiar para la Protección ante una Agresión Militar”.
El documento contiene orientaciones dirigidas a los hogares para prepararse ante una eventual situación de conflicto.
Entre las recomendaciones aparecen preparar una mochila de emergencia, identificar zonas seguras y conocer los lugares disponibles para refugiarse.
La guía menciona específicamente:
sótanos, semisótanos, túneles e incluso zanjas como posibles espacios de protección ante una alarma aérea.
El Gobierno vuelve a colocar la defensa entre sus prioridades
Díaz-Canel calificó la preparación militar como una “tarea fundamental”.
El Gobierno cubano sostiene que el país debe mantener un sistema permanente de preparación debido a lo que considera una política agresiva de Estados Unidos.
La Habana acusa a Washington de incrementar la presión económica, política y militar sobre la isla.
Ese argumento ha servido como marco para justificar tanto los ejercicios militares como las campañas de movilización de la población.
¿Significa que Cuba espera un ataque inminente?
No necesariamente.
Las declaraciones de Díaz-Canel y los ejercicios de defensa confirman que el Gobierno está preparando y poniendo a prueba planes para un eventual escenario militar, pero no demuestran por sí solos que exista información sobre un ataque estadounidense inminente.
La propia naturaleza de los ejercicios consiste en ensayar escenarios hipotéticos.
Hasta ahora, el texto disponible no aporta evidencia de una orden operacional estadounidense para atacar Cuba.
Las maniobras ocurren en medio de fuertes tensiones
La preparación defensiva adquiere, no obstante, mayor relevancia debido al deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana.
Durante los últimos meses, el Gobierno cubano ha elevado su discurso sobre la posibilidad de una agresión y ha insistido en la necesidad de elevar la preparación militar.
En paralelo, las autoridades estadounidenses han aumentado la presión política y económica sobre Cuba.
Ese contexto ha convertido cada ejercicio militar y cada movimiento relacionado con la defensa en un asunto de mayor sensibilidad política.
La población enfrenta otra guerra: apagones, agua y escasez
El énfasis gubernamental en la preparación militar ocurre mientras millones de cubanos enfrentan problemas mucho más inmediatos.
La isla atraviesa una profunda crisis marcada por:
apagones prolongados, problemas de abastecimiento de agua, falta de alimentos, escasez de medicamentos y dificultades para conseguir combustible.
En numerosos territorios, los cortes eléctricos se extienden durante gran parte del día.
La crisis energética afecta además servicios básicos, transporte, comunicaciones y distribución de agua.
Una prioridad militar en plena crisis económica
La decisión de mantener la preparación para un posible conflicto entre las prioridades estatales genera un fuerte contraste con la situación económica.
Mientras las autoridades revisan túneles y refugios, el país enfrenta serios problemas para mantener operativa su infraestructura cotidiana.
Ese contraste alimenta las críticas de quienes cuestionan que el Gobierno destine recursos y atención a ejercicios militares mientras persisten necesidades básicas sin resolver.
El oficialismo, sin embargo, sostiene que la defensa nacional no puede posponerse aunque existan dificultades económicas.
Los túneles vuelven al centro de la estrategia defensiva
La utilización de túneles y estructuras subterráneas forma parte histórica de la doctrina defensiva cubana.
Durante décadas, el Gobierno construyó y mantuvo instalaciones destinadas a proteger personal, equipos y determinados servicios esenciales durante una eventual confrontación.
Ahora Díaz-Canel insiste en comprobar que esas estructuras puedan utilizarse también dentro de los planes de protección de la población.
La orden apunta no solo a identificar los refugios, sino a poner a prueba su funcionamiento real.
El régimen mantiene vivo el escenario de una agresión
La narrativa oficial cubana ha colocado durante 2026 la posibilidad de una confrontación con Estados Unidos en un lugar central.
Los ejercicios, las guías de emergencia y las jornadas del Día Nacional de la Defensa responden a esa lógica.
La Habana presenta esas medidas como una forma de disuasión y preparación.
Sus críticos consideran que el Gobierno utiliza la amenaza externa para movilizar a la población y reforzar el discurso político en medio de una creciente crisis interna.
Sótanos, túneles y zanjas: el escenario que plantea La Habana
La nueva insistencia de Díaz-Canel resume hasta dónde llega la preparación oficial.
El Gobierno quiere que los ciudadanos sepan dónde refugiarse y cómo actuar ante una eventual alarma aérea o ataque.
Eso incluye desde estructuras relativamente protegidas hasta soluciones improvisadas contempladas por la Defensa Civil.
El mensaje es que la preparación debe extenderse desde las instituciones militares hasta cada comunidad y familia.
Una Cuba que se prepara para un conflicto mientras intenta sobrevivir a la crisis
La escena deja una imagen particularmente significativa del momento que atraviesa el país.
Por un lado, el Gobierno prepara a la población para protegerse en túneles y sótanos ante un hipotético conflicto militar.
Por otro, millones de ciudadanos continúan lidiando diariamente con apagones, escasez y deterioro de los servicios básicos.
Díaz-Canel insiste en que la preparación para la defensa no puede detenerse.
La gran interrogante es hasta qué punto el aumento de estas medidas responde a una evaluación concreta de riesgo o forma parte de la estrategia política y militar preventiva que La Habana ha intensificado durante 2026.