La noticia del intruso que logró llegar hasta la residencia presidencial encendió las alarmas y despertó desconfianza por la seguridad en uno de los edificios más resguardados del mundo. Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, buscó aliviar las preocupaciones sobre si el Servicio Secreto sigue siendo apto para protegerlo a él y su familia.
De hecho, la directora del servicio secreto, Julia Pierson, ordenó más vigilancia y más agentes para evitar que la agencia de élite pase por un incidente así otra vez. Pierson también ordenó una investigación a fondo de lo sucedido.
El de González no es el único caso: un segundo hombre condujo su vehículo hasta una puerta de la Casa Blanca y rehusó retirarse. Fue arrestado el sábado. Y hace días, en el aniversario de los ataques del 11 de septiembre, los agentes aprehendieron a un hombre que saltó la reja. En agosto, un niñito se coló entre los barrotes de la Casa Blanca antes de que lo atraparan los agentes y lo regresaran a sus padres.