En otra respuesta, la dependencia reiteró que Trump dispone de “muchas opciones” en materia de política exterior.
Pero existe una precisión fundamental:
el Departamento de Estado no especificó cuáles son esas opciones.
Tampoco afirmó que Washington haya decidido utilizar la fuerza militar contra Cuba.
Trump, de hecho, declaró recientemente que considera posible alcanzar un acuerdo con La Habana sin recurrir a esa vía.
Trump: “No creo que necesitemos a los militares”
Las palabras del Departamento de Estado llegan después de semanas de especulación sobre posibles escenarios estadounidenses respecto de Cuba.
Preguntado recientemente por una eventual acción militar, Trump respondió:
“Yo diría que Cuba y nosotros llegaremos a un acuerdo. No creo que necesitemos recurrir a la vía militar”.
El presidente ha combinado ese mensaje con fuertes críticas al sistema cubano.
Ante Naciones Unidas calificó a Cuba como un “Estado absolutamente fallido” y aseguró que su administración busca un “cambio fundamental” en la situación de la isla.
También afirmó que el secretario de Estado Marco Rubio estaba “profundamente involucrado en negociaciones” con La Habana.
Washington asegura que las conversaciones están en curso
El Departamento de Estado respalda ahora esa versión.
Según el portavoz consultado, no se trata únicamente de intercambios ocasionales:
“Las conversaciones están en curso”.
La afirmación contradice directamente la explicación ofrecida recientemente por Lianys Torres Rivera, encargada de negocios de Cuba en Washington.
En una entrevista con Reuters, Torres reconoció que existen:
reuniones,
llamadas telefónicas
y mensajes entre funcionarios de ambos gobiernos.
Pero rechazó calificarlos como negociaciones.
“Lo que tenemos con Estados Unidos son canales de comunicación”, sostuvo.
Departamento de Estado califica la versión cubana de “propaganda”
Washington rechazó esa caracterización.
El Departamento de Estado calificó como “propaganda” la versión ofrecida por la representación cubana y sostuvo que existe un proceso de conversaciones.
Sin embargo, la administración estadounidense tampoco ofreció detalles suficientes para determinar el nivel real de esos contactos.
No identificó:
quiénes están negociando,
dónde se desarrollan las conversaciones,
qué propuestas concretas se encuentran sobre la mesa,
ni qué condiciones específicas habría rechazado La Habana.
Por tanto, está confirmado que existen contactos, pero el alcance exacto de las conversaciones permanece reservado.
EEUU acusa al régimen de bloquear propuestas para conservar el poder
Washington sostiene que el principal obstáculo es la negativa de las autoridades cubanas a aceptar reformas que puedan debilitar su control político.
“El régimen hasta ahora no ha estado dispuesto a aceptar nada que ayude al pueblo cubano y amenace, en última instancia, su control total”, afirmó el portavoz.
La administración Trump considera que cualquier transformación sostenible de Cuba debe incluir cambios tanto económicos como políticos.
Ese planteamiento ha sido reiterado especialmente por Marco Rubio.
El secretario de Estado sostiene que la libertad económica no puede consolidarse sin libertades políticas.
La Habana marca una línea roja: su sistema político no se negocia
Precisamente ahí aparece el mayor choque entre las dos partes.
El viceministro cubano de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío aseguró recientemente:
“Cuba no está dispuesta a discutir con el gobierno de Estados Unidos, ni con ningún gobierno, los asuntos políticos internos de Cuba”.
La Habana afirma estar dispuesta a negociar cuestiones como:
migración,
seguridad,
comercio
y cooperación bilateral.
Pero excluye cualquier discusión sobre su sistema político.
Washington, en cambio, considera que precisamente las reformas políticas forman parte esencial de cualquier solución.
EEUU exige reformas “mucho más sustanciales”
En el terreno económico, el Departamento de Estado aseguró que continuará presionando por “reformas económicas y políticas mucho más sustanciales”.
Washington quiere que Cuba amplíe las posibilidades para:
la inversión,
las empresas privadas,
el emprendimiento
y la actividad económica independiente del Estado.
El gobierno cubano ha anunciado durante 2026 diferentes reformas destinadas a ampliar el papel de las mipymes y otras formas de gestión privada.
Pero Estados Unidos considera insuficientes esas medidas mientras permanezca intacta la estructura política y militar que controla buena parte de la economía.
Washington acusa a La Habana de “cleptocracia”
El Departamento de Estado utilizó además términos particularmente duros para describir la situación cubana.
“Como ha dicho el presidente Trump, Cuba es un país fallido que ha sido terriblemente administrado durante muchos años”, afirmó el portavoz.
Washington responsabilizó a lo que describió como:
“descarada cleptocracia y mala gestión económica”.
La administración Trump sostiene que las dificultades de Cuba no pueden explicarse únicamente por las sanciones estadounidenses y responsabiliza directamente al modelo económico y político de La Habana.
El gobierno cubano rechaza esa interpretación y atribuye buena parte de la crisis al embargo y al endurecimiento de las medidas estadounidenses.
El espionaje entra en la discusión
El Departamento de Estado también vinculó su política hacia Cuba con la seguridad nacional de Estados Unidos.
La administración acusó al gobierno cubano de intentar socavar los intereses estadounidenses mediante actividades de espionaje.
Washington ha mencionado además durante 2026 la presencia y cooperación de adversarios estratégicos como Rusia, China e Irán en la isla como otro motivo de preocupación.
La Habana ha rechazado varias de esas acusaciones y sostiene que no representa una amenaza para Estados Unidos.
Cuba asegura que está reforzando su defensa
Las declaraciones estadounidenses coinciden con una nueva advertencia de La Habana.
Lianys Torres Rivera aseguró recientemente que Cuba está:
“aumentando nuestras capacidades ahora más que nunca”.
La diplomática afirmó que el objetivo es preparar al país para defenderse ante una eventual agresión estadounidense.
No especificó qué capacidades militares han sido incrementadas.
El gobierno cubano ha desarrollado durante 2026 ejercicios militares y ha declarado que se prepara ante cualquier posible escenario.
Dos gobiernos que hablan, pero mantienen posiciones enfrentadas
El escenario actual presenta una aparente contradicción.
Washington y La Habana siguen comunicándose.
Pero sus posiciones centrales continúan alejadas.
Estados Unidos exige:
reformas económicas,
reformas políticas
y cambios que reduzcan el control estatal y militar.
Cuba responde:
su sistema político no está en negociación.
Washington afirma que las conversaciones continúan.
La Habana prefiere denominarlas “canales de comunicación”.
Y mientras los contactos siguen abiertos, ambos gobiernos aumentan simultáneamente la presión política.
“Todas las opciones”, pero sin precisar cuáles
La frase del Departamento de Estado inevitablemente genera interrogantes sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Washington.
Pero la declaración debe interpretarse dentro de sus límites.
Estados Unidos dijo que:
“consideramos todas las opciones”.
No anunció una operación militar.
No detalló medidas nuevas.
No estableció un ultimátum.
Y Trump ha señalado públicamente que prefiere alcanzar un acuerdo sin utilizar las Fuerzas Armadas.
Por ahora, la presión estadounidense combina:
sanciones,
diplomacia,
medidas financieras,
exigencias de reformas
y contactos directos con La Habana.
La gran incógnita es si esas conversaciones conseguirán superar el obstáculo que hoy parece fundamental:
Washington quiere discutir cambios políticos y La Habana asegura que ese tema está fuera de cualquier negociación.