Pero existe una precisión importante.
La normativa no convierte automáticamente a cualquier ciudadano en importador comercial ni crea un régimen completamente libre de comercio exterior para personas naturales.
El Decreto-Ley establece expresamente que este mecanismo “no constituye una actividad de comercio exterior”.
Se trata fundamentalmente de una vía aduanera para legalizar determinadas mercancías que, por su cantidad, naturaleza o características, superan lo permitido como importación no comercial.
Cuba cobrará los aranceles en dólares
Uno de los elementos de mayor impacto para los viajeros será la moneda utilizada para pagar.
Los aranceles e impuestos correspondientes a estas operaciones deberán abonarse en:
dólares estadounidenses.
El pago podrá realizarse mediante tarjetas internacionales o tarjetas nacionales denominadas en dólares.
El efectivo tendrá mayores restricciones y únicamente podrá utilizarse en entidades expresamente habilitadas para recibirlo dentro de los aeropuertos.
La decisión permite al Estado cubano captar directamente divisas por mercancías que anteriormente podían terminar decomisadas.
Aranceles de hasta 30%
Para las mercancías comerciales transportadas por viajeros, Cuba estableció un sistema progresivo.
Los aranceles serán:
15% sobre los primeros 2.000 dólares del valor;
20% para el tramo comprendido entre 2.000 y 4.000 dólares;
25% entre 4.000 y 6.000 dólares;
y
30% sobre el monto que exceda los 6.000 dólares.
En el caso de mercancías que entren mediante envíos, la tarifa establecida será de:
30%.
Por tanto, mientras mayor sea el valor de una importación comercial transportada por un viajero, mayor será el porcentaje aplicable a los tramos superiores.
Ejemplo: ¿cuánto pagaría un viajero?
Un ejemplo permite entender mejor el funcionamiento.
Si la Aduana determina que una persona está introduciendo mercancías comerciales valoradas en 5.000 dólares, el cálculo se realizaría por tramos.
Los primeros $2.000 pagarían 15%:
$300.
Los siguientes $2.000 pagarían 20%:
$400.
Los $1.000 restantes pagarían 25%:
$250.
El arancel resultante sería, por tanto:
$950, antes de considerar cualquier otro impuesto o cargo que resulte aplicable.
Y el pago tendría que realizarse en divisas bajo los mecanismos establecidos.
¿Cuándo considera la Aduana que una mercancía es comercial?
La Resolución 340/2026 establece criterios para determinar cuándo los artículos dejan de tener carácter personal y pasan a considerarse comerciales.
La Aduana tendrá en cuenta elementos como:
cantidad,
naturaleza de los productos,
valor,
repetición de artículos
y los límites específicos establecidos para diferentes categorías.
La regulación incluye valores de referencia y cantidades para electrodomésticos, informática, herramientas, materiales de construcción y otros productos.
Hasta cinco celulares pueden mantenerse como importación no comercial
Uno de los ejemplos más importantes está relacionado con los teléfonos móviles.
La regulación contempla hasta cinco teléfonos celulares dentro de los límites previstos para importaciones no comerciales.
Para determinados electrodomésticos de un mismo tipo, el límite se sitúa en dos unidades.
Superar las cantidades permitidas puede provocar que la Aduana determine que existe carácter comercial.
A partir de ahí entra en juego el nuevo mecanismo.
Una vía legal para mercancías que antes podían terminar decomisadas
El cambio puede tener especial importancia para los miles de viajeros que regularmente transportan mercancías hacia Cuba.
Durante años se desarrolló alrededor de los vuelos internacionales el fenómeno de las llamadas “mulas”: personas que viajan a países como Estados Unidos, Panamá, México o República Dominicana y regresan cargadas de productos destinados posteriormente a la reventa.
Ropa, zapatos, teléfonos, electrodomésticos, piezas de vehículos, medicamentos, productos de higiene y otros artículos han formado parte de ese circuito.
El problema era que, cuando las cantidades superaban los límites personales establecidos por la Aduana, existía riesgo de decomiso.
Ahora aparece una alternativa:
declarar la mercancía como comercial y pagar en dólares.
El gobierno busca formalizar un mercado que ya existía
En la práctica, la nueva normativa intenta regular una actividad que durante años funcionó parcialmente en la informalidad.
Miles de productos vendidos posteriormente en redes sociales, negocios privados y mercados informales entran a Cuba dentro del equipaje de pasajeros.
El gobierno pasa ahora de un modelo basado principalmente en límites y decomisos a otro en el que determinadas mercancías podrán ser regularizadas mediante el pago de aranceles.
Esto también abre una nueva fuente de captación de divisas para el Estado.
La medida había sido anunciada por Manuel Marrero
El cambio no surgió de manera inesperada.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz había anunciado en junio que las personas naturales tendrían nuevas posibilidades para introducir mercancías con carácter comercial.
La decisión formaba parte de las 176 Transformaciones Económicas y Sociales presentadas por el gobierno cubano.
Específicamente, la medida se encontraba dentro del eje relacionado con el comercio exterior.
La publicación de la Gaceta Oficial establece ahora los mecanismos concretos para su aplicación.
¿Significa que cualquier cubano podrá dedicarse libremente a importar?
No exactamente.
Esta es probablemente la principal diferencia que debe entenderse.
La regulación no establece una liberalización completa de la importación comercial para particulares.
El propio gobierno especifica que el procedimiento no constituye formalmente una actividad de comercio exterior.
La persona natural podrá regularizar mercancías consideradas comerciales en las circunstancias establecidas por la legislación, pero continuará sometida a:
controles aduaneros,
límites,
valores de referencia,
prohibiciones de importación
y pago de aranceles.
Por tanto, no equivale a permitir que cualquier ciudadano opere libremente como una empresa importadora.
El impacto para las “mulas”
Uno de los grupos más afectados será precisamente el de los viajeros que transportan productos para terceros o para su posterior venta.
La ventaja es evidente:
una parte de la mercancía que anteriormente podía ser decomisada ahora tendrá una vía de regularización.
La desventaja también es considerable:
habrá que pagar en dólares.
Para pequeños operadores, un arancel de entre 15% y 30% puede reducir considerablemente el margen de ganancia.
Esos costos probablemente terminarán incorporándose al precio final de los productos vendidos en Cuba.
¿Podrían subir los precios?
Existe esa posibilidad.
Si un comerciante debe pagar cientos o miles de dólares adicionales para introducir legalmente su mercancía, probablemente intentará recuperar ese costo posteriormente.
Eso puede trasladarse al consumidor mediante precios más elevados.
Sin embargo, la regularización también podría reducir el riesgo de decomisos y dar mayor previsibilidad a determinados importadores informales.
El impacto definitivo dependerá de cómo aplique la Aduana las nuevas reglas y de los costos finales de cada operación.
La medida entra en vigor el 12 de octubre
Las nuevas disposiciones comenzarán a aplicarse siete días después de su publicación, es decir:
12 de octubre de 2026.
A partir de entonces, los viajeros que transporten cantidades que la Aduana considere comerciales podrán enfrentarse a una decisión distinta a la que existía anteriormente:
perder la mercancía cuando corresponda legalmente o formalizar su entrada y pagar los aranceles establecidos en divisas, según el procedimiento aplicable.
El cambio representa una de las transformaciones más relevantes de las reglas aduaneras cubanas recientes.
Para el viajero común, puede resumirse de manera sencilla:
Cuba permitirá regularizar determinadas mercancías consideradas comerciales, pero hacerlo tendrá un precio y ese precio se cobrará en dólares.