“Ahora estamos a unos menos 430 metros (1.411 pies)”, murmuró el geólogo Tuomas Pere mientras conducía un vehículo por un laberinto de túneles excavados por el hombre. “Estamos circulando por roca madre de 1.900 millones de años de antigüedad”.
Para continuar, suscribite a americateve. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEOLKILUOTO, Finlandia (AP) — Con solo pulsar un botón, el ascensor desciende cientos de metros en segundos hacia las oscuras profundidades de Onkalo.
“Ahora estamos a unos menos 430 metros (1.411 pies)”, murmuró el geólogo Tuomas Pere mientras conducía un vehículo por un laberinto de túneles excavados por el hombre. “Estamos circulando por roca madre de 1.900 millones de años de antigüedad”.
Tras décadas de construcción, la primera instalación del mundo para la disposición permanente de combustible nuclear gastado está a punto de comenzar a operar en Finlandia, convirtiéndose en el lugar de descanso final de toneladas de peligrosos residuos radiactivos.
La construcción de Onkalo —que significa “cueva” en finés— comenzó en la costa oeste en 2004. Se encuentra en la apartada isla de Olkiluoto, en una zona densamente boscosa. La localidad más cercana es Eurajoki, a unos 15 kilómetros (9,3 millas) tierra adentro, y alberga a unas 9.000 personas. Muchos trabajan en la central nuclear o en la instalación de almacenamiento.
El proyecto de 1.000 millones de euros (1.200 millones de dólares) podría entrar en funcionamiento pronto, y se espera que las autoridades concedan una licencia en cuestión de meses.
The Associated Press recorrió las instalaciones, donde pronto no se permitirá la presencia de seres humanos.
Pere explicó que el emplazamiento —cerca de tres de los cinco reactores nucleares de Finlandia— se eligió por su roca madre de migmatita-gneis, conocida por su gran estabilidad y su bajo riesgo de terremotos.
“Lo importante es aislar todo de la civilización y de la humanidad en la superficie”, manifestó, de pie en una enorme bóveda que pronto quedará sellada para la humanidad. “Podemos disponer los residuos con más seguridad que almacenándolos en instalaciones situadas sobre el terreno”.
Con maquinaria no tripulada en una planta de encapsulado cercana, las barras radiactivas se sellarán en contenedores de cobre y luego se enterrarán a gran profundidad en túneles a más de 400 metros bajo tierra, para después rellenarse con capas “amortiguadoras” de arcilla de bentonita que absorbe el agua.
Posiva, la empresa responsable de la gestión a largo plazo del combustible nuclear gastado de Finlandia, afirma que Onkalo puede almacenar 6.500 toneladas de combustible nuclear gastado.
Según indicó, los contenedores están diseñados para permanecer sellados “el tiempo suficiente para que la radiactividad del combustible gastado disminuya hasta un nivel que no sea perjudicial para el medio ambiente”.
“La solución que tenemos es el punto que faltaba para el uso sostenible de la energía nuclear”, sostuvo el responsable de comunicaciones de Posiva, Pasi Tuohimaa.
Las empresas finlandesas de energía nuclear están pagando el proyecto, señaló, y añadió que han ahorrado dinero durante décadas con ese fin.
Posiva calcula que pasarán cientos de miles de años antes de que la radiactividad descienda a niveles normales.
Según un informe de 2022 del Organismo Internacional de Energía Atómica, desde la década de 1950 se han producido en todo el mundo casi 400.000 toneladas de combustible gastado, con dos tercios aún en almacenamiento temporal y un tercio reciclándose mediante un proceso complejo.
En la actualidad, el combustible nuclear gastado del mundo se almacena temporalmente en piscinas en reactores individuales y en instalaciones de almacenamiento en contenedores secos sobre el terreno.
Actualmente no hay en funcionamiento en ningún lugar del mundo una instalación subterránea de disposición permanente para residuos nucleares comerciales. Suecia comenzó a construir un repositorio en Forsmark —a unos 150 kilómetros al norte de Estocolmo— el año pasado, pero no está prevista a abrir hasta finales de la década de 2030. El proyecto Cigéo de Francia aún no ha iniciado su construcción y ha enfrentado oposición.
La instalación de Onkalo está prevista a operar hasta la década de 2120, cuando quedará sellada de forma permanente.
Pero Edwin Lyman, director de seguridad de la energía nuclear en la Union of Concerned Scientists, una organización sin fines de lucro estadounidense, advirtió que la disposición geológica de residuos nucleares sigue estando plagada de “incertidumbres”.
“Mi visión sobre la disposición de residuos nucleares es que no hay una buena opción, pero es importante encontrar la opción menos mala, y la disposición geológica en general va a ser la menos mala entre una gama de opciones malas”, expresó.
Lyman indicó que los contenedores de cobre que contienen el combustible nuclear gastado acabarán corroyéndose, y añadió que existen distintas opiniones científicas sobre la rapidez con la que eso podría ocurrir.
“La esperanza es que sea un proceso tan lento que, para entonces, la mayor parte del material radiactivo ya se haya desintegrado. Pero, de nuevo, hay incertidumbres”, afirmó.
Aun así, Lyman sostuvo que almacenar de forma permanente el combustible nuclear gastado a gran profundidad bajo tierra es mejor que “dejarlo en la superficie de la Tierra para siempre”, porque el material nuclear mantenido sobre el terreno “es vulnerable al sabotaje”.
“Durante muchas décadas después de que el combustible gastado se extrae de un reactor, es tan radiactivo que hace que el transporte y el reprocesamiento sean muy difíciles”, explicó Lyman. Pero con el tiempo el principal componente radiactivo se desintegrará, añadió, lo que hará menos arriesgado manipularlo.
“Así que con el tiempo el plutonio se vuelve más accesible, ya sea para terroristas o para un país que quizá quiera usarlo”, señaló, y agregó que la única manera en que un terrorista —o un país — podría, en teoría, utilizar el material para una bomba nuclear sería si contara con “capacidad de reprocesamiento externa”.
Durante el reprocesamiento, el combustible nuclear gastado se separa para recuperar uranio y plutonio y reciclarlos para su uso en nuevo combustible. El proceso también conlleva riesgos de proliferación, porque el plutonio separado podría usarse para construir un arma nuclear.
En conjunto, los riesgos asociados a los repositorios de residuos nucleares afectarán principalmente a “las generaciones futuras”, concluyó Lyman.
Para afrontar este desafío, se ha establecido un campo de estudio interdisciplinario llamado semiótica nuclear, que se centra en desarrollar señales de advertencia sobre repositorios de residuos nucleares que puedan ser comprendidas por seres humanos dentro de 10.000 años o mucho más, dado que pasan cientos de miles de años antes de que los residuos nucleares dejen de ser peligrosos.
Como referencia: los primeros seres humanos vivieron hace unos 300.000 años. El sistema de escritura más antiguo se desarrolló en Mesopotamia hace aproximadamente entre 5.200 y 5.400 años. Stonehenge, en Gran Bretaña, tiene unos 5.000 años, mientras que las pirámides de Guiza, en Egipto, tienen aproximadamente 4.500 años.
El artista e inventor austríaco Martin Kunze ha encabezado un grupo de expertos sobre preservación de información a largo plazo en la Agencia de Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, con sede en París. Ha desarrollado un sistema que denomina el “mensaje nuclear”: información crucial para las generaciones futuras que se imprime en una placa sólida de cerámica bajo una superficie dura esmaltada.
Kunze comentó que las placas de cerámica son “baratas y muy robustas” y que, idealmente, deberían enterrarse “en grandes cantidades” en el área alrededor del repositorio, así como “dentro de los cimientos” de cada casa de la comunidad. El objetivo debería ser distribuir tantas placas de cerámica en la zona como sea posible.
Funcionarios finlandeses afirman que el repositorio nuclear de Onkalo refleja el enfoque a largo plazo del país respecto a la política de energía nuclear.
Una ley de 1994 exigió que los residuos radiactivos generados en Finlandia se gestionaran, almacenaran y se dispusieran de forma permanente dentro de las fronteras del país.
“En aquel entonces… parte de los residuos todavía se exportaba, pero queríamos ocuparnos de ello nosotros mismos”, declaró Sari Multala, ministra de Medio Ambiente de Finlandia. “También nos atenemos a las decisiones, a diferencia de muchos otros países”.
Multala no descartó aceptar eventualmente cantidades limitadas de residuos nucleares de otros países. “A pequeña escala podría haber algún tipo de posibilidades, siempre que lo permitan los reguladores internacionales”, señaló.
___________________________________
Liechtenstein reportó desde Viena.
___________________________________
The Associated Press recibe apoyo para sus coberturas de seguridad en temas nucleares de la Carnegie Corporation of New York y de la Outrider Foundation. La AP es la única responsable del contenido.
___________________________________
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

Suscribite a nuestro Newsletter