Con apagones que afectan a casi la mitad de toda la isla, la amenaza del fin de los escasos subsidios por la libreta de racionamiento y más dolarización de la economía que presionará aún más el maltrecho bolsillo de los cubanos, la dictadura moviliza este 20 de diciembre para una Marcha del Pueblo Combatiente, duramente cuestionada por muchos habitantes en el país y activistas en el exilio, como Rosa María Payá, líder de Cuba Decide, quien en un mensaje en redes sociales le dijo “márchate” al designado dictador Miguel Díaz-Canel.
Mientras el régimen hace su marcha contra la permanencia de Cuba en la Lista de Países que Patrocinan el Terrorismo, un 48 por ciento del país sufre apagones en la segunda jornada más cruda de estos cortes de electricidad en esta semana, previa a la Navidad.
Por otro lado, muchos cubanos ya temen que se agrave aún más la crisis con los alimentos en el país, después de que el régimen les advirtiera que, aunque de forma paulatina, ahora sí viene el fin de los subsidios en la canasta familiar por la libreta de racionamiento.
Testimonios de habitantes de la isla publicados por la plataforma Cuba Primero y Cántalo TV, muestran el rechazo de los cubanos a esta marcha.
Los cubanos reciben también esta Navidad con el anuncio de que sus familiares en el exilio tendrán que pagar más por los servicios de internet de su gente en la isla.
Los nuevos paquetes en dólares desde el 2025 muestran la polarización cada vez más presente en la vida cotidiana del país y sigue ampliando el cisma entre las clases sociales de quienes tienen acceso a la divisa y esa mayoría de los cubanos que no recibe remesas, irónicamente en esa sociedad del llamado Hombre Nuevo en la que la revolución castrista prometió hacer desaparecer esas diferencias de clase.
El 2025 llegará igualmente para los cubanos con una nueva tasa de cambio de divisas, que según los burócratas que administran las arcas del Raúl Castro, que da puñetazos en el parlamento castrista, variaría según la oferta y la demanda, con una tasa al día, pero que ya muchos saben que pondrá más presión a un bolsillo del cubano de a pie, duramente golpeado por la inflación, los altos precios, la escasez de combustible y alimentos y la falta de una salida real por parte de la dictadura.