A diez días de iniciado, el servicio de WiFi en espacios públicos de La Habana se ha extendido y atrae cada vez más usuarios. Luego de probar su funcionamiento en el parque de Galiano y San Rafael, han comenzado a funcionar los otros puntos que fueron anunciados por la empresa de telecomunicaciones ETECSA.
Aunque la mayoría de los usuarios son jóvenes y adolescentes, se puede ver personas de todas las edades conectadas con tabletas, laptops y principalmente con teléfonos móviles.
Dos hombres que caminan por el parque de Galiano y San Rafael comentan sobre la cantidad de personas absortas en sus móviles. "Están conectados", explica uno. "¡Eso es adictivo!", contesta el otro.
En ese primer parque WiFi se ha creado en pocos días un ambiente a tono. Además de las personas conectadas, han aparecido los revendedores de tarjetas de recarga Nauta, aprovechando que a ETECSA no se le ocurrió poner allí un punto de venta oficial.
Pero no son solo estos emprendedores quienes merodean por el parque. Una de las usuarias comenta que "mientras más avanza la tarde más gente 'rara' aparece. No se conectan, pero es como si estuvieran mirando los móviles de todo el mundo. El otro día había un grupito de adolescentes corriendo entre la gente. Enseguida pensé que me iban a quitar la cartera o el teléfono, porque casi chocaron conmigo".
La rebaja en los precios no significa todavía mayores posibilidades de acceso. "Yo todavía no puedo conectarme con esos precios", dice Luis, trabajador estatal.
Sobre el acceso real a Internet y la calidad de la conexión hay comentarios de todo tipo. "Pude entrar sin ningún problema a la página de Lionsgate y ver el tráiler de una película que me interesaba sin que se cayera la conexión", comenta una muchacha, "Pero cada vez que trato de entrar a páginas de noticias sobre Cuba me dice que no se puede, que revise si estoy conectada".
Estela, que trabaja en el Vedado y vive en Alamar, se queja de que en el área de La Rampa le resulta muy difícil conectarse. "Mejor me voy para el paseo de la Villa Panamericana". A este comentario, un hombre responde: "es lo mismo, la conexión de la Villa está igual que esta. Todas son más o menos iguales".
Aún así, La Rampa se ve llena de personas accediendo al servicio: sentados en la esquina del cine Yara, en los alrededores del hotel Habana Libre, en las escaleras del Pabellón Cuba y en el muro de la fuente del Hotel Nacional en el Malecón.
Un grupo de adolescentes asegura que "se puede entrar a Youtube y ver vídeos, pero para subir alguno vas a tener que gastarte diez dólares por lo menos. Y ni así". Uno de ellos entró en Facebook con su tabletas, pero "no pude usar el chat, me dice que tengo que instalar el Messenger, y cuando trato, me pone que esa aplicación no se puede bajar desde mi país".
FUENTE: diariodecuba.com