No importa si la población está al borde de una hambruna peor que la del llamado Período Especial de los años 90 y la olla social tome cada vez más presión por la escasez de las cosas más esenciales.
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SUSCRIBITENo importa si la población está al borde de una hambruna peor que la del llamado Período Especial de los años 90 y la olla social tome cada vez más presión por la escasez de las cosas más esenciales.
Candil de la calle, oscuridad de la casa. Represión, para controlar la casa, y propaganda, para proyectar hacia la calle una imagen que cada vez es más difícil de sostener.
El fin de semana, el castrismo organizó una caravana de vehículos por todo el malecón habanero dizque para “protestar contra el bloqueo de Estados Unidos”, nombre que le puso el dictador Fidel Castro al embargo comercial vigente desde 1962.
¿En serio? ¿Con la necesidad extrema de combustible que hay en el país, al gobernante designado Miguel Díaz-Canel no se le ocurre otra mejor idea que poner a rodar a unas decenas de autos estatales por el malecón?
Si el régimen acaso quiso competir con las multitudinarias caravanas de los cubanos en Miami a favor del presidente Donald Trump y en contra del levantamiento de las sanciones a La Habana, el tiro les salió por la culata.
El escaso parque automotriz de la isla no da para eso y a juzgar por las fotografías publicadas en Granma, casi todas en planos cerrados, la convocatoria no logró reunir a mucha gente.
Ah, y el nombrecito: Caravana de Amor. A ridículo no hay quien le gane a esta gente. Es como los Puentes de Amor de Carlos Lazo, el profesor de Seattle y alabardero del castrismo, quien, por cierto, se ha metido su lengua cual supositorio, al sur de la columna vertebral y no ha dicho ni pío sobre el destierro de Karla Pérez.
¿Qué pasó, profe Lazo? ¿El amor de tus puentes es por la libreta?
Volviendo a la caravana del domingo, el actor Edwin Fernández Jr. le pegó directo al mentón de los propagandistas, cuando en el perfil de Facebook de Angélica Paredes, reportera de la emisora oficialista Radio Rebelde, escribió:
“Me estremecen esas imágenes, sobre todo que con esa energía y combustible gastado se pudieron hacer obras realmente útiles. Se pudo comprar alimentos para los ancianos, limpiar muchas calles y pintar algunos edificios de nuestra sufrida ciudad. Realmente no sé a quién se le ocurre semejante inútil idea en estos tiempos, por eso nuestra economía está como está. ¡Bloqueo interno y mentes inútiles!”.
Su comentario, obviamente, fue eliminado por la periodista.
Cuenta un viejo chiste popular cubano que la revolución se cayó hace mucho tiempo, sólo que faltan los trámites y el papeleo.
Ridículos como esta fallida e inútil caravana lo confirman, aunque en el proceso, la dictadura está dispuesta a gastar en represión lo que sea necesario.
FUENTE: www.americateve.com

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