“A mí me enseñaron que el pescado no sirve cuando las agallas pierden su color rojizo y se ponen amarillas, pero en Bejucal todo el que pasaba por el mercado de la calle 19 lo sabía porque el olor a podrido era insoportable”, indicó Machado, acompañando su publicación con algunas imágenes del pescado echado a perder.
De acuerdo con la nota, se trataba de 2,3 toneladas de pescado que estaba supuesto a venderse en la circoferia expositiva del poblado antes mencionado.
“La misma historia de los quintales de mango que se echaron a perder en Camagüey o de tomate en Artemisa porque necesitaban un autorizo que no llegó”, informó la periodista.
“Porque, porque porque …. Más de la misma burocracia, desorganización y desidia que nos rodea”, sentenció Machado.
En la caja de comentarios de la publicación, un usuario de Facebook bajo el nombre de Hiram Cartaya señaló que “la peste se sentía a cuadra y media. Le ronca la ping& que yo no como pescado desde que viajé a EU antes de la pandemia y que a dos cuadras de mi casa se pudran más de dos toneladas de pescado. Y no pasa nada”.
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“En la misma circoferia a la que hace referencia se dio la orden que no se podía vender la mercancía hasta que llegara la TV (televisión) y grabara. Los bejucaleños fuimos testigos de ello”, señaló otro perfil bajo el nombre de Frank Capote Benítez.
En 2021, la prensa oficialista hizo referencia a la pérdida de varias toneladas de mango en la provincia de Camagüey debido a la ineficiencia de la empresa estatal de Acopio y a la imposibilidad de vender los frutos libremente.
“Nosotros hubiéramos llenado el carretón de caballo o el de los bueyes para salir a venderlo, aunque fuera en los repartos cercanos, pero no tenemos la autorización de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC)”, aseguró en aquel entonces el campesino Ricardo Montaña.
Carlos Martínez | americateve.com