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corrupción

Denuncian trapicheo y burocracia con artículos de "casos sociales"

Funcionarios rechazan que exista corrupción y se niegan a explicar el hecho de que artículos asignados a la asistencia social se comercialicen en las tiendas en divisas.

Ciudadanos que el Gobierno clasifica como "casos sociales" en los municipios Habana Vieja y Centro Habana se quejan de irregularidades de la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social en la distribución de "colchones y módulos de cocción" destinados a los llamados "asistenciados".

"Casos sociales" es el eufemismo que utiliza el régimen para referirse a personas en condiciones de profunda pobreza que, por disímiles motivos, no pueden subsistir sin asistencia especial.

A ellos se suman las familias damnificadas por las inundaciones que provocaron las lluvias del 29 de abril, a quienes el Gobierno aseguró que "estaba garantizada la entrega de recursos".

"El trapicheo de los colchones viene desde mucho antes de estas inundaciones", dice Miguel Carmenate, albañil de 49 años residente del consejo popular Los Sitios, quien cuida de una madre postrada por artrosis generalizada.

"Soy asistenciado desde hace 10 años por la enfermedad de mi madre, por lo que no puedo trabajar a tiempo completo ni tampoco darme el lujo de pagar a una enfermera particular. Desde hace tres meses he solicitado un colchón y la respuesta de las trabajadoras sociales es la misma siempre: 'el expediente está en proceso'", se queja.

"Fui a reclamar una respuesta más clara ante la directora [municipal de Trabajo y Seguridad Social], y esta me trató en muy mala forma, gritándome que ella atiende solo los jueves hasta el mediodía. Pero ella nunca está ese día; cuando no está en un seminario, está en una reunión del gobierno o del partido", relata. "Ahora me dicen allí que los colchones se están priorizando para los afectados por las inundaciones".

'Visita de caracterización'

El proceso para la distribución y entrega de cualquier recurso asignado implica antes un informe de un trabajador social, que realiza una "visita de caracterización" junto a un funcionario de Salud Pública para determinar las necesidades las familias.

Este informe es avalado y firmado por un cuadro del Partido y lo procesa la directora municipal de Trabajo y Seguridad Social, Ángela Menéndez, en comisión conjunta con el Consejo de la Administración Municipal (CAM), que finalmente aprueba la entrega.

Una supervisora de trabajadores sociales confiesa que "no siempre tienen la información completa" para dar a cada caso una "respuesta detallada de los procesos". Asegura que sus subordinados "cumplen con el plan de visitas de caracterización a los casos sociales" que atienden; pero, según los asistenciados, una de las justificaciones recurrentes ante el retraso en la confección de los expedientes es que los trabajadores sociales alegan que los interesados "no están en sus casas cuando se les visita".

Luis Herrera Paz, de 55 años, residente en el consejo popular Colón, diagnosticado con esquizofrenia, hepatitis C y padre de una niña de 10 años, asegura que en casi 18 años nunca ha pedido nada, a pesar de que siempre se entera "de las reparticiones que hacen cuando se acuerdan de los jodidos".

"Desde mucho antes de las inundaciones pedí un colchón porque el mío, donde también duerme mi hija, está lleno hasta de bichos. El peloteo ha sido tremendo", afirma Luis Herrera. "Esa historia de que nunca estoy en mi casa es mentira. Para lo que les conviene sí te montan guardia, como el año pasado, cuando intentaron quitarme la chequera alimenticia [de 45 pesos mensuales] porque no iba a almorzar y comer a los comedores [Centros de Atención a la Familia] de los casos sociales", cuenta.

"Allí la comida se cocina desde por la mañana y es mala, además de que esos locales siempre están sucios y desagradables a la vista. En la televisión dijeron que iban a distribuir una cocina eléctrica, un juego de calderos y una cafetera para los casos de asistencia social y, lógicamente, fui a solicitarlo. Pero me dijeron que la información no la habían explicado bien, que ese módulo no era para los casos sociales, sin embargo sabemos que se están vendiendo 'por detrás del telón'", añade.

El económico de la Dirección Municipal, en la calle Reina, justifica que ahora están "en el proceso de expedientación de los casos".

"Pero el expediente del proceso de entrega de recursos es diferente al expediente de asistencia social", explica. "La visita del trabajador social nos remite las necesidades que el asistenciado demanda. Esas necesidades nosotros las cubrimos con las ofertas que Comercio Interior nos garantiza".

"En los meses de abril y mayo no hemos podido adquirir nada para casos sociales porque Comercio no tiene nada que vendernos. El caso de los damnificados por las inundaciones es un ejemplo: el consejo popular Pueblo Nuevo demanda 560 colchones. Estos casos no tienen que ver con la asistencia social, pero tenemos que cubrirlo nosotros", agrega el funcionario.

"Sobre el módulo de cocción, la indicación del CAM fue distribuirlo a través de asistencia social en su primera etapa, pero después se comerciaría en las tiendas para todo el mundo por un valor de 500 pesos. Los que distribuimos fueron 70 casos que se identificaron en este territorio; personas que cocinan con luz brillante o que lo perdieron todo en derrumbes", señala.

'Yo simplemente reclamo lo mío'

Mabel Prince, caso social del consejo Cayo Hueso declara que está catalogada como "conflictiva e indeseable. Según ellos, me creo que todo lo que se pierde me toca".

Afirma que esa actitud le ha dado resultado: "Yo simplemente reclamo lo mío, y que se busquen sus frijoles a costa de otros. El problema es que allí saben bien que yo sé del trapicheo que tienen por detrás del telón".

"Mira, esas trabajadoras sociales nada más te caen por tu casa para tapar la letra y justificar el salario, pero nunca para avisarte de que están distribuyendo sábanas, toallas o ropa reciclada. Toda Cuba sabe el gran negocio que siempre corre cuando hay trabajadores sociales por el medio, ¿o acaso se olvidaron cuando los pandas, los refrigeradores y los aires acondicionados? Di mi tángana y tuvieron que darme el módulo y el colchón; si no es así, te quedas como la novia de Pacheco", dice Mabel Prince.

Funcionarios del CAM niegan que exista corrupción en el proceso de distribución y entrega de estos recursos. Asimismo, rechazan explicar el hecho de que los mismos colchones asignados a la asistencia social se comercialicen en las tiendas recaudadoras de divisas.

FUENTE: Diario de Cuba

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