El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, con sede en Miami, informó este lunes que la onda tropical localizada en el Atlántico central no representa peligro para Cuba ni para el Caribe inmediato, luego de un cambio en su trayectoria hacia el norte.
Posible evolución del sistema
De acuerdo con el parte más reciente, la onda avanza en dirección oeste-noroeste a una velocidad de entre 16 y 24 kilómetros por hora. Presenta un 40 % de probabilidades de convertirse en depresión tropical en las próximas 48 horas y un 80 % en los próximos siete días.
Los especialistas explicaron que el sistema podría encontrar condiciones más favorables en los próximos días, lo que incrementaría su organización y potencial ciclónico. Sin embargo, el desplazamiento hacia el norte reduce de forma considerable el riesgo para Cuba y descarta, además, un posible impacto en Florida, que aparecía como área vulnerable en algunos escenarios previos.
Un giro en el pronóstico
La situación marca una diferencia respecto al domingo, cuando los modelos ubicaban la perturbación más al sur y con un 10 % menos de probabilidades de fortalecimiento. El cambio de trayectoria ha llevado a los expertos a descartar afectaciones en el corto plazo para el Caribe occidental.
Temporada ciclónica en curso
El meteorólogo cubano Raydel Ruisánchez recordó que, aunque septiembre se ha mostrado inusualmente tranquilo, la población no debe bajar la guardia.
“Hasta la fecha solo hemos registrado seis tormentas tropicales y un huracán. Si el patrón se ajusta a la media histórica, aún podrían formarse hasta ocho sistemas adicionales en octubre y noviembre, meses críticos para el Caribe occidental y el Golfo de México. En Cuba, octubre es el mes con mayor incidencia”, señaló.
La actual temporada ciclónica del Atlántico, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre, ha mostrado menos actividad de la prevista. Sin embargo, los especialistas advierten que el pico aún no ha pasado.
Ondas previas que no prosperaron
En las últimas semanas, varios sistemas parecían tener alto potencial de desarrollo, pero terminaron debilitándose. Uno de ellos alcanzó casi un 90 % de probabilidades de formación y se encaminaba directamente hacia el Caribe, aunque perdió fuerza antes de consolidarse. Otro, con rumbo a las Antillas Menores, generó alertas preventivas, pero también se disipó en su trayecto.
Atentos a los reportes oficiales
Aunque la onda actual no supone un peligro, los expertos insisten en que la calma no debe confundirse con seguridad. Septiembre y octubre son meses históricamente activos, y la experiencia demuestra que, incluso tras períodos de aparente tranquilidad, pueden surgir ciclones de gran impacto en la región.