La hija del guerrillero argentino-cubano Ernesto “Che” Guevara, Aleida Guevara, fue vista realizando compras en una de las tiendas estatales en divisas de La Habana, conocidas como MLC (moneda libremente convertible), donde solo se puede pagar en dólares u otras monedas extranjeras.
En imágenes difundidas en exclusiva por el periodista Mario J. Pentón, se observa a Guevara interesándose por los precios de productos como jamón y queso en el conocido mercado de 3ra y 70, ubicado en Miramar. El hecho ha generado polémica por la aparente contradicción entre sus reiterados discursos de carácter marxista y proletario y su acceso a divisas extranjeras, inaccesibles para la mayoría de los cubanos.
En entrevistas previas, la doctora y activista se había quejado de que su salario apenas supera los 4.000 pesos cubanos (CUP), cantidad que, según dijo, no alcanza para cubrir las necesidades básicas en medio de la crisis económica que atraviesa la isla. Incluso llegó a afirmar que “antes todo era mejor porque las necesidades eran parejas”, aludiendo a que la desigualdad social actual era menor en décadas pasadas.
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Sin embargo, las imágenes contradicen esa narrativa. Mientras millones de cubanos enfrentan escasez, inflación y falta de acceso a divisas, Guevara accede a productos reservados a quienes tienen dólares o remesas. Según Pentón, este episodio refleja la doble moral de la élite política cubana, que mantiene un discurso de sacrificio y resistencia mientras disfruta de privilegios económicos.
El caso también revive el debate sobre las tiendas en divisas, controladas en su mayoría por el conglomerado militar GAESA, que concentran la importación y comercialización de alimentos y artículos básicos en Cuba. Estas tiendas, criticadas por diversos sectores de la sociedad, son vistas como un símbolo de la desigualdad actual, al estar fuera del alcance del cubano promedio cuyo ingreso mensual en pesos se devalúa frente a la inflación y la dolarización parcial de la economía.
La controversia se intensifica además porque Aleida Guevara, en declaraciones anteriores, había advertido sobre el supuesto “riesgo de seguridad” que representaban las Mipymes, asegurando que podían facilitar la entrada de drogas o bienes ilícitos al país y llamando a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) a reforzar los controles.
Críticos señalan que mientras condena las iniciativas privadas y defiende el modelo socialista, la hija del Che no parece cuestionar el sistema dolarizado controlado por los militares, del cual ella misma se beneficia.
Para muchos cubanos dentro y fuera de la isla, este episodio se suma a la larga lista de ejemplos que muestran la desconexión entre la élite política y la realidad del pueblo, donde el discurso revolucionario contrasta con los privilegios cotidianos de sus representantes.