Bruno Rodríguez dice que conversaciones con EE.UU. “no muestran progreso” y lleva sanciones a la ONU
El canciller cubano acusó a la administración Trump de combinar contactos diplomáticos con amenazas, sanciones y medidas coercitivas. La Habana solicitará una sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas el 7 de julio para denunciar el endurecimiento del embargo y la presión de Washington.
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Bruno Rodríguez afirma que el diálogo con EE.UU. está estancado
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla afirmó este martes que las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos no han producido avances y permanecen estancadas en medio de una creciente tensión bilateral.
Durante una conferencia de prensa en La Habana, Rodríguez dijo que los contactos con Washington “no muestran ningún progreso” y acusó a la administración de Donald Trump de mantener una política de presión mientras sostiene canales de comunicación diplomática.
Según el ministro, las delegaciones estadounidenses han tenido una conducta “generalmente respetuosa” durante los encuentros, pero esa actitud ha estado acompañada de amenazas, sanciones y declaraciones ofensivas contra la soberanía cubana.
“Cuba permanece abierta al diálogo”
Pese al tono crítico, Rodríguez aseguró que el Gobierno cubano mantiene su disposición a dialogar con Estados Unidos.
El canciller dijo que La Habana sigue abierta a una solución pacífica de las diferencias, siempre que exista respeto mutuo y no haya injerencia en los asuntos internos del país.
El mensaje busca colocar la responsabilidad del estancamiento en Washington, al tiempo que el régimen intenta presentarse como parte dispuesta al diálogo, pero no bajo presión política o económica.
Cuba llevará el tema a la ONU el 7 de julio
Rodríguez anunció que Cuba solicitará una sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas para el próximo 7 de julio, con el objetivo de denunciar el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
La convocatoria se enmarca en el tema histórico sobre la necesidad de poner fin al embargo de Estados Unidos contra Cuba, aunque llega meses antes de la votación anual que normalmente se celebra en octubre.
El canciller afirmó que Washington estaría presionando a Estados miembros de la ONU para impedir o desacreditar la reunión.
Acusaciones contra la diplomacia estadounidense
Durante la conferencia, Rodríguez mostró documentos que, según dijo, Estados Unidos habría distribuido entre países miembros de Naciones Unidas para desacreditar la iniciativa cubana.
Entre los títulos mencionados figuran “Es tiempo de cambiar en Cuba” y “El régimen debe reformarse, no vote con su propaganda”.
El canciller sostuvo que esos textos buscan censurar la voz de los países que respaldan el fin del embargo y presentar la denuncia cubana como una maniobra política del régimen.
Washington endurece sanciones contra La Habana
Las declaraciones de Rodríguez llegan después de una nueva ronda de sanciones estadounidenses contra entidades vinculadas al aparato económico y militar cubano.
En las últimas semanas, Washington ha sancionado a figuras del Gobierno cubano, empresas estatales, estructuras asociadas a GAESA y entidades financieras, logísticas, mineras y metalúrgicas.
La administración Trump sostiene que esas medidas buscan presionar al régimen, bloquear recursos de la élite gobernante y castigar estructuras que considera responsables de represión, espionaje y amenazas a la seguridad nacional estadounidense.
Conversaciones abiertas desde marzo
El canal de diálogo entre ambos gobiernos comenzó formalmente el 13 de marzo de 2026, cuando La Habana confirmó una fase exploratoria de conversaciones.
En ese momento, la viceministra de Relaciones Exteriores Josefina Vidal describió el proceso como una etapa muy preliminar.
Desde entonces, el intercambio no ha logrado reducir la tensión. Por el contrario, las sanciones, acusaciones cruzadas, restricciones energéticas y advertencias diplomáticas han aumentado.
Cuba denuncia impacto humanitario de las sanciones
Rodríguez afirmó que las sanciones estadounidenses agravan la crisis económica y social que atraviesa la isla.
El canciller vinculó esas medidas con la escasez de alimentos, medicinas, combustible y electricidad, y sostuvo que tienen efectos directos sobre la población cubana.
Organismos internacionales han advertido previamente que las restricciones amplias pueden afectar servicios esenciales, aunque Washington insiste en que sus sanciones buscan golpear al régimen y no al pueblo cubano.
Las reformas económicas también entran en el debate
La conferencia ocurre poco después de que Cuba anunciara un paquete de 176 medidas económicas, presentado como la mayor reforma estructural del modelo cubano en décadas.
El Gobierno cubano afirma que esas transformaciones no responden a presiones de Washington, sino a decisiones soberanas tomadas en medio de la crisis.
Estados Unidos, en cambio, ha insistido en que cualquier apertura económica será insuficiente si no incluye reformas políticas, libertades civiles y cambios reales en el sistema de poder.
Un nuevo frente diplomático entre La Habana y Washington
La sesión de la ONU prevista para el 7 de julio abrirá un nuevo capítulo en la confrontación diplomática entre ambos países.
Cuba intentará convertir el debate en una denuncia internacional contra el embargo y las sanciones recientes.
Estados Unidos buscará evitar que la discusión se traduzca en una victoria política para La Habana y mantendrá su argumento de que el problema cubano no es el embargo, sino el modelo autoritario del régimen.
Un diálogo que no avanza
La frase de Bruno Rodríguez resume el momento actual: hay contactos, pero no hay progreso.
La Habana acusa a Washington de negociar bajo amenaza. Washington acusa al régimen cubano de bloquear una apertura real y de mantener un sistema represivo.
Entre ambos discursos, la crisis cubana se profundiza: apagones, falta de combustible, escasez de alimentos, deterioro sanitario y una población cada vez más golpeada por el colapso económico.