Matanzas sufre apagones de más de 70 horas y 8 subestaciones fuera de servicio
La provincia enfrenta una de sus peores crisis eléctricas recientes. Autoridades locales reconocen circuitos con más de 70 horas sin servicio, ocho subestaciones paralizadas y decenas de transformadores averiados, en medio del colapso energético nacional que mantiene a Cuba bajo apagones prolongados.
Matanzas bajo una crisis eléctrica extrema
La provincia de Matanzas atraviesa una situación crítica por los prolongados cortes de electricidad que afectan a varios municipios. En algunos circuitos, los apagones ya superan las 70 horas consecutivas, según el más reciente chequeo realizado por autoridades del Partido y el Gobierno provincial, citado por medios oficiales.
La combinación de fallas técnicas, vandalismo, escasez de recursos y falta de combustible mantiene fuera de servicio instalaciones clave para estabilizar el suministro eléctrico en la provincia.
Robo de aceite dieléctrico: un delito que agrava los apagones
El robo de aceite dieléctrico se ha convertido en uno de los factores que más complica la crisis eléctrica en Matanzas.
Ese aceite es imprescindible para refrigerar los transformadores y evitar daños graves en los equipos. Sin él, las subestaciones quedan inutilizadas o expuestas a averías mayores.
Según reportes locales, el insumo termina frecuentemente en el mercado negro, donde se revende como combustible alternativo para maquinaria agrícola, con precios que pueden oscilar entre 600 y más de 1.000 pesos por litro.
El pasado 27 de junio, las autoridades reportaron el robo de más de mil litros de aceite dieléctrico en distintos puntos del territorio.
63 transformadores averiados en la provincia
La situación no se limita a las subestaciones. Matanzas mantiene 63 transformadores averiados, algunos con daños acumulados desde mayo.
La reparación de estos equipos se ha vuelto cada vez más difícil por la falta de piezas, recursos técnicos y combustible para movilizar brigadas.
Los municipios de Cárdenas y Jovellanos concentran la mayor cantidad de averías pendientes, lo que prolonga los cortes y retrasa la recuperación del servicio.
Brigadas paralizadas por falta de combustible
La escasez de combustible afecta directamente la respuesta de la Empresa Eléctrica Provincial.
Aunque existen brigadas de mantenimiento, muchas no pueden trasladarse con regularidad hasta las zonas afectadas por falta de transporte o combustible.
Esa limitación convierte averías que deberían resolverse en horas en interrupciones que se extienden durante días, dejando a familias completas sin electricidad, sin refrigeración de alimentos y sin condiciones mínimas para enfrentar el calor.
Matanzas, una de las provincias más expuestas del país
La vulnerabilidad eléctrica de Matanzas no es nueva.
La provincia registra históricamente uno de los mayores niveles de carga apagable del país, con 174 megavatios distribuidos en 123 circuitos, frente a una demanda promedio de 238 MW.
Esa brecha convierte al territorio en uno de los más expuestos cuando cae la generación nacional o se producen fallas locales.
En la práctica, cualquier avería, robo o salida de servicio tiene un impacto inmediato sobre miles de hogares.
La termoeléctrica Antonio Guiteras vuelve a pesar en la crisis
La inestabilidad de la termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas y considerada una de las principales unidades generadoras de Cuba, también agrava el panorama.
La planta ha sufrido múltiples desconexiones en lo que va de 2026. La más reciente ocurrió el 24 de junio por una pérdida de agua en la caldera.
Cada salida de la Guiteras golpea directamente la disponibilidad nacional de electricidad y aumenta los apagones en varias provincias, incluida la propia Matanzas.
El déficit nacional mantiene a Cuba bajo apagones
La crisis en Matanzas refleja un problema mucho mayor: el colapso energético que atraviesa Cuba.
La generación disponible no alcanza para cubrir la demanda nacional, mientras varias termoeléctricas operan con fallas, mantenimiento atrasado o falta de combustible.
La Unión Eléctrica ha advertido déficits superiores a los 2.000 MW en jornadas recientes, lo que obliga a programar apagones prolongados en casi todo el país.
Para los matanceros, esa crisis nacional se combina ahora con robos, averías locales y subestaciones fuera de servicio.
Alimentos, pensiones y bancos: la crisis se extiende más allá de la electricidad
Los apagones coinciden con otros problemas que golpean a la población.
Más de 500 toneladas de arroz permanecen pendientes de distribución por dificultades de transporte, mientras el reparto de chícharos también acumula retrasos.
En el ámbito financiero, el pago de pensiones continúa afectado por la falta de efectivo. Los municipios de Colón y Perico registran las mayores dificultades, obligando a adultos mayores a esperar durante horas bajo el intenso sol frente a sucursales bancarias.
Adultos mayores y niños, entre los más afectados
La gobernadora Marieta Poey Zamora reconoció las difíciles condiciones que enfrentan los ancianos para cobrar sus pensiones en medio del calor, los apagones y la escasez de efectivo.
También pidió reforzar la alimentación en los Sistemas de Atención a la Familia, conocidos como SAF, ante el impacto de los cortes eléctricos y el inicio de las vacaciones escolares.
La funcionaria llamó a incrementar elaboraciones como croquetas, hamburguesas y buñuelos para responder a la presencia de niños en los hogares durante el verano.
Una provincia al límite
Matanzas enfrenta una tormenta perfecta: apagones de más de 70 horas, subestaciones paralizadas, transformadores dañados, robo de aceite dieléctrico, brigadas sin combustible, distribución atrasada de alimentos y problemas con el pago de pensiones.
La crisis eléctrica ya no es solo un problema técnico. Se ha convertido en una emergencia cotidiana que afecta la alimentación, la salud, la movilidad, el descanso, la conservación de alimentos y la vida familiar.
El caso de Matanzas resume el deterioro de un sistema eléctrico nacional que opera al límite y que cada día deja a más cubanos atrapados entre el calor, la oscuridad y la incertidumbre.