CSIS confirma actividad en Bejucal: nueva antena reaviva alertas por presunto espionaje chino en Cuba y EE.UU.
Nuevas imágenes satelitales comerciales analizadas por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales muestran que la base de Bejucal, cerca de La Habana, completó una gran matriz circular de antenas. El hallazgo aumenta las preocupaciones de Washington sobre presuntas capacidades de inteligencia vinculadas a China y Rusia en la isla.
Nueva actividad en Bejucal enciende las alarmas de Washington
La base de Bejucal, ubicada cerca de La Habana, vuelve a quedar bajo la lupa internacional. Un análisis publicado por el Center for Strategic and International Studies confirmó, mediante imágenes satelitales comerciales, que la construcción de una nueva gran antena de interceptación en esa instalación ya aparece concluida y que el sistema “muy probablemente” comenzó a operar.
El informe llega en medio de una escalada de tensión entre Estados Unidos y Cuba, con advertencias públicas de funcionarios estadounidenses sobre la expansión de actividades de inteligencia de China y Rusia en la isla. El CSIS recordó que la cercanía geográfica de Cuba con Estados Unidos la convierte desde hace décadas en un punto de alto valor estratégico para la recopilación de inteligencia.
La antena más grande detectada por CSIS en Cuba
El hallazgo más relevante está en el extremo noreste de la instalación de Bejucal, donde un campo de antenas fue transformado durante los últimos dos años: pasó de una cuadrícula lineal a una CDAA, sigla en inglés para una matriz de antenas dispuestas circularmente.
Según el CSIS, la nueva estructura cuenta con 32 antenas, de las cuales 19 son exteriores y 13 interiores. El centro de estudios la describe como la matriz circular más grande y probablemente más capaz que haya observado hasta ahora en Cuba.
Este tipo de sistema se utiliza principalmente para radiogoniometría de alta frecuencia, es decir, para interceptar y geolocalizar transmisiones de radio en un amplio rango de frecuencias.
Qué podría vigilar la base de Bejucal
Por su ubicación en el noroeste de Cuba, la antena de Bejucal podría mejorar la capacidad de las autoridades cubanas —o de eventuales socios extranjeros— para monitorear actividades sensibles de Estados Unidos en el Caribe, el Golfo de México y el litoral sureste estadounidense.
El análisis señala que el valor estratégico de este tipo de vigilancia aumenta en un contexto en el que Washington ha intensificado su atención militar y política sobre el hemisferio occidental.
El vínculo con China: lo que se sabe y lo que no está probado
El CSIS subraya un punto clave: no existe evidencia pública concluyente que pruebe directamente la participación de China en Bejucal. Sin embargo, la instalación ha sido asociada durante años con Pekín en reportes públicos, testimonios ante el Congreso y declaraciones de funcionarios estadounidenses.
El informe también indica que Bejucal probablemente forma parte de los sitios en Cuba que funcionarios de Estados Unidos han reconocido recientemente como operados por China.
En paralelo, The Wall Street Journal reportó que China y Rusia han expandido en los últimos años sus operaciones de inteligencia en Cuba, con inversiones en instalaciones de escucha electrónica y más personal destinado a esas actividades, según funcionarios familiarizados con evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos.
El Salao: una segunda instalación bajo observación
El informe también analiza otro sitio ubicado en El Salao, cerca de Santiago de Cuba. Allí, el panorama es distinto: las imágenes de mayo de 2026 muestran poco avance respecto al año anterior, sin antenas instaladas y sin señales claras de que la instalación esté operativa.
Aun así, el CSIS advierte que el sitio no parece totalmente abandonado. Una carretera de acceso fue repavimentada y reposicionada hacia el centro del conjunto, un detalle que sugiere que podría haber trabajos lentos o una posible redefinición del uso del lugar.
Si El Salao llegara a completarse, podría funcionar como complemento de Bejucal y ampliar la cobertura hacia el Caribe suroriental, Centroamérica y el Atlántico occidental.
Trump ya usó el tema en su política contra Cuba
La actividad en estos sitios podría convertirse en un nuevo punto de fricción entre Washington y La Habana. En mayo de 2026, la Casa Blanca anunció sanciones contra funcionarios del régimen cubano y señaló que Cuba aloja instalaciones de adversarios extranjeros enfocadas en explotar información sensible de seguridad nacional de Estados Unidos.
Ese argumento refuerza la línea de presión de la administración Trump contra el gobierno cubano, especialmente en un momento en que la isla enfrenta crisis económica, apagones, escasez y creciente dependencia de aliados como China y Rusia.
Una instalación con peso histórico y estratégico
Bejucal no es una base cualquiera. El sitio ha sido mencionado durante años en debates de seguridad nacional por su presunta relación con operaciones de inteligencia de señales. Un informe previo del CSIS, publicado en 2025, ya había advertido que una nueva matriz circular en Bejucal podría ampliar las capacidades para espiar a Estados Unidos y a otros países de la región.
La actualización de 2026 eleva el nivel de preocupación porque ya no se trata de una construcción en curso, sino de una instalación aparentemente terminada y probablemente operativa.
La clave del informe
El dato central no es solo que Bejucal haya completado una nueva antena. Lo que inquieta a Washington es la combinación de factores: ubicación estratégica, posible capacidad de interceptación, antecedentes de vínculos con China y un contexto de presión máxima sobre La Habana.
El CSIS no afirma que exista una prueba pública definitiva de control chino directo sobre Bejucal. Pero sí sostiene que la nueva estructura podría aumentar la capacidad de Cuba —o de sus socios extranjeros— para monitorear movimientos militares y comunicaciones sensibles de Estados Unidos en una zona clave del hemisferio.