Un funcionario del gobierno de Estados Unidos señaló el miércoles que su país tenía planeado enviar a estadounidenses expuestos al ébola a una nueva instalación en Kenia, en lugar de ponerlos en avión de regreso. El funcionario habló bajo condición de anonimato para compartir los planes del gobierno. No estaba claro en qué lugar de Kenia se construirá la nueva instalación ni si el gobierno keniano había dado su visto.
El gobierno de Kenia únicamente dio a conocer conversaciones con Estados Unidos sobre apoyo para la preparación ante el ébola, pero no tocó el tema de la instalación. Washington pretende destinar 13,5 millones de dólares para los esfuerzos de preparación ante el ébola en Kenia, señaló el secretario de Estado Marco Rubio en un comunicado.
El Tribunal Superior en Nairobi frenó el viernes cualquier acuerdo sobre la instalación para el ébola hasta el martes, cuando se escuchen los argumentos en su contra.
Una organización creada para defender la Constitución de Kenia, el Instituto Katiba, y la Sociedad de Derecho de Kenia impugnaron por separado cualquier presencia de instalaciones relacionadas con el ébola. La Sociedad de Derecho de Kenia solicitó al tribunal que anule cualquier acuerdo firmado entre Estados Unidos y Kenia relacionado con proyecto, argumentando riesgos para la salud pública y la falta de participación pública.
También sostuvo que Kenia carece de “la infraestructura de alta contención requerida para gestionar de forma segura una instalación de este tipo, lo que expone al público a graves riesgos para la salud”.
Un sindicato de médicos kenianos emitió el jueves un aviso de huelga de 48 horas si el país avanza con el acuerdo. Afirmó que Estados Unidos fue claro en que no permitiría la presencia de ébola en su territorio y, por lo tanto, Kenia no debería convertirse en otro “vertedero”.
“Como la primera línea del sistema de salud de Kenia, estamos absolutamente indignados por la aparente disposición del gobierno a intercambiar la bioseguridad nacional y la vida de sus ciudadanos por ayuda extranjera”, indicó el presidente del sindicato, Davji Atellah, en un comunicado.
En el noreste del Congo, trabajadores de salud luchan con escasos suministros por contener un brote del virus Bundibugyo, un tipo de ébola para el cual no hay tratamientos ni vacunas aprobados.
El gobierno congoleño ha confirmado más de 1.000 casos sospechosos y al menos 220 muertes, desde que declaró un brote el 15 de mayo. Pero el virus se propagó sin ser detectado durante semanas y la OMS sospecha que es mucho mayor de lo que se ha informado.
El virus también ha llegado a la vecina Uganda, donde se han confirmado siete casos y un deceso.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP