“El sistema de Recursos Hidráulicos es uno de los sectores más impactados por el bloqueo (de Estados Unidos), por ser de los mayores consumidores de energía del país”, aseguró el presidente del estatal Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, durante una mesa redonda sobre las daños ocasionados por el cerco petrolero impuesto por la nación norteamericana.
El foro sobre la situación con el agua que está llegando de manera intermitente a la población de unos 9,7 millones de personas se realizó el miércoles por la noche y fue difundido el jueves por el portal oficial Cubadebate.
Según indicó el funcionario, no solo el bombeo de agua consume energía eléctrica, sino que las todas las “actividades esenciales del organismo” requieren de combustible, desde la desobstrucción de redes, pasando por la limpieza de fosas o la supresión de salideros. Además se necesitan insumos químicos, cuya importación se encuentra paralizada.
Según Rodríguez, anualmente ese instituto realizaba compras de piezas y otros elementos por unos 100 millones de dólares y en el último año —que contempla la agudización de la crisis desde enero— apenas se realizaron adquisiciones por unos 10 millones de dólares debido a la interrupción total de créditos.
La crisis del agua no es nueva, pero en los últimos meses se hizo sentir aún con más intensidad.
Estados Unidos incrementó desde enero las sanciones que ya venía aplicando a Cuba presionando por un cambio del modelo político. En los últimos seis meses fueron llevadas al extremo luego de que el presidente Donald Trump decretara un cerco petrolero sobre la nación caribeña y amenazara a los países que se atrevieran a operar con la isla. La población, que ya venía de un lustro de crisis económica, inflación y desabastecimiento, se ha visto más afectada con apagones de 20 horas diarias.
Muchos proveedores mantienen contratos en “compás de espera” mientras evalúan cuándo les conviene entregar suministros a la isla o cuáles serán las trabas para procesar pagos bancarios, sin contar las limitaciones en el servicio de transporte de las navieras, indicó el funcionario.
Muchos barrios de la capital reciben cisternas de agua pero de forma inconstante, por lo que se puede ver a personas cargando tanques, constató The Associated Press.
En cuanto a abasto de agua, Rodríguez reconoció que apenas una “pequeña parte” de las actividades del organismo está respaldada por sistemas alternativos como el fotovoltaico.
Las autoridades están desarrollando un acelerado programa con energía solar, pero los expertos sostienen que esas tecnologías requieren costosas inversiones. Cuba produce apenas el 40% del combustible que necesita.
Se suma una infraestructura gastada y estaciones de bombeo sobresaturadas, sobre todo en las ciudades grandes como La Habana, Santiago de Cuba y Matanzas, expresó Rodríguez. En muchos edificios o viviendas en alto se requiere además luz para que los motores suban el agua a los tanques elevados.
FUENTE: AP