El golpe de salida del certamen, el jueves en Aronimink lo dará Braden Shattuck, director de instrucción de la PGA en el Rolling Green Golf Club, apenas a 16 kilómetros (10 millas) por la carretera.
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SUSCRIBITENEWTOWN SQUARE, Pensilvania, EE.UU. (AP) — Para un major que desde hace tiempo ha buscado una identidad distinta a la de los otros tres, hay un elemento del Campeonato de la PGA que se destaca. Es una de las razones por las que el bicampeón Justin Thomas y Cameron Young, quienes figuran entre los favoritos este año, lo tienen en tan alta estima.
El golpe de salida del certamen, el jueves en Aronimink lo dará Braden Shattuck, director de instrucción de la PGA en el Rolling Green Golf Club, apenas a 16 kilómetros (10 millas) por la carretera.
Shattuck está entre los 20 profesionales de club en el grupo de 156 jugadores. Todos ellos volverán la próxima semana a sus trabajos de todos los días, dando clases y encargando mercancía, en lugar de pasar a la siguiente parada de la Gira de la PGA, que paga cerca de dos millones de dólares al ganador.
El padre de Young fue uno de esos profesionales.
Dave Young, recientemente jubilado como director de golf en Sleepy Hollow, en Nueva York, nunca estuvo entre los profesionales de club que se clasificaron para el Campeonato de la PGA. Pero trabajó con ellos como oficial de reglas y formó parte del comité de reglas del Masters. Jugó un evento de la PGA, el Buick Classic de 1998 en Nueva York.
“El Campeonato de la PGA, para nuestra familia, es una gran semana”, manifestó el miércoles Young, quien es actualmente el tercer golfista del mundo. “Mi papá fue profesional de la PGA of America toda la vida, como que abrazó todo lo que eso implica. ... Por desgracia, nunca se clasificó, pero era un muy buen jugador y tuvo varias oportunidades de hacerlo a lo largo de su carrera.
“Sí, para nosotros es algo muy especial, simplemente por su vínculo”.
Mike Thomas también se jubiló recientemente de Harmony Landing en Louisville, Kentucky. Justin Thomas recuerda haber estado en la casa club de Valhalla a los 7 años —su papá era entonces un directivo de la PGA— cuando Tiger Woods ganó el Campeonato de la PGA de 2000. Estuvo entre el público en Valhalla para la Ryder Cup de 2008, chocando las manos con Phil Mickelson cuando los estadounidenses ganaron.
Lo mejor de todo fue ganar el Campeonato de la PGA en Quail Hollow en 2017 y en Southern Hills en 2022. Ese abrazo con su padre —su abuelo también fue profesional durante muchos años— fue especial.
“Soy muy consciente de que todo el mundo siente que es el cuarto major cuando se habla de los cuatro”, dijo Thomas. “Para mí no lo es. No podría importarme más los dos que tengo. Obviamente tiene un significado especial para mí. Tuve la suerte de contar con el acceso que tuve. Probablemente pude ver y hacer cosas que muchos niños no. Pero me motivó muchísimo”.
Incluso con los 20 profesionales, que se clasificaron en el torneo nacional hace dos semanas en Bandon Dunes, el grupo de participantes cuenta con 136 profesionales del circuito, lo que representa por mucho el field más fuerte de los cuatro majors.
Al Campeonato de la PGA le gusta presumir de la fortaleza de su universo de competidores, con 97 de los 100 mejores del mundo. Lo que le frena es la sensación de que no parece mucho más que un evento de la Gira de la PGA en algunos de los campos donde se juega y por el marcador que a menudo gana.
Scottie Scheffler ganó con 11 bajo par, 273, en Quail Hollow el año pasado. Xander Schauffele lo hizo con 21 bajo par, 263, en Valhalla el año anterior. Marcadores de un solo dígito bajo par redituaron la victoria durante tres años seguidos antes de eso.
“No sabes qué te va a tocar”, comentó Harris English, subcampeón el año pasado. “Ya he jugado unos cuantos. Se parece más a un evento glorificado de la Gira de la PGA. La preparación no es nada fuera de lo común”.
Eso se pondrá a prueba en el Aronimink Golf Club, que no ha albergado un major desde el Campeonato de la PGA de 1962, ganado por Gary Player. Un proyecto de restauración de hace aproximadamente una década añadió algunos búnkers en los fairways y eliminó muchos árboles, creando una sensación más abierta del campo.
Los greens han sido el tema principal esta semana, famosos por el tamaño de sus ondulaciones, que hacen que el control de la distancia con los hierros sea fundamental.
“Es muy, muy clásico del noreste”, señaló Young. “Los tipos de césped son muy familiares. El rough es bastante espeso, pero siento que es una buena combinación. Los fairways no son demasiado estrechos, pero son lo bastante firmes como para que, si pegas malos golpes que caen en el fairway, puedan terminar en el rough”.
La clave de la semana es el clima. El pronóstico cambió a favor de la PGA, con lluvia prevista solo desde la noche del miércoles hasta la primera parte de la ronda inaugural, y mayormente seco el resto de la semana. Cuanto más rápido está un campo, más difícil se vuelve controlar los golpes.
Ese ha sido el terreno de Scheffler, lo que lo ha mantenido en la cima del ranking mundial durante tres años, lo ayudó a la victoria el año pasado en el Campeonato de la PGA y lo convierte en el favorito de las apuestas esta semana.
Rory McIlroy se puso un zapato medio número más grande y un poco más ancho, y tenía algo de acolchado alrededor de la ampolla en el dedo meñique del pie derecho. Estuvo completamente bien el miércoles para nueve hoyos de práctica y no anticipa ningún problema el resto de la semana.
Young y Thomas jugaron los primeros nueve hoyos en su sesión final de práctica, y estarán en el mismo grupo durante las dos primeras rondas. En una tarde ventosa de práctica, la imagen de ambos encarnó un aspecto del Campeonato de la PGA. Sus padres los acompañaban, ambos profesionales de golf, y ambos les enseñaron el juego a sus hijos.
El jueves, Young y Thomas, junto con los golfistas más fuertes, irán tras el Trofeo Wanamaker.
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FUENTE: AP

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