Los demócratas han aspirado a lograr una recuperación en este estado diverso, con mucha población y económicamente dinámico, pero han pasado apuros para elaborar un mensaje que resuene en el clima político del “estado soleado”. La inesperada victoria de Nixon plantea un desafío cuesta arriba frente a la senadora federal Ashley Moody, exfiscal general del estado, seleccionada por el gobernador Ron DeSantis para ocupar el escaño que dejó vacante Marco Rubio cuando Trump lo eligió para que fuese su secretario de Estado.
“Si los resultados electorales de esta noche les sorprenden, es que no han prestado suficiente atención a lo que ocurre en el sur del país”, expresó Britney Whaley, directora regional para el sureste del Partido de las Familias Trabajadoras, que respalda a candidatos populistas. “Los resultados de las elecciones de esta noche deben servir de llamada de atención para un establishment político que cree que un mensaje populista no puede ganar en el sur. La campaña de Angie demuestra que los votantes responden a una visión económica audaz que satisface sus necesidades básicas”.
Una orgullosa progresista que hizo campaña con tácticas nuevas Nixon, una progresista entusiasta que contó con el respaldo de las legisladoras Rashida Tlaib, de Michigan, e Ilhan Omar, de Minnesota, es una organizadora sindical veterana que recientemente se sumó a la organización Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés). Ha defendido políticas como la atención sanitaria y el cuidado infantil universales, y criticado abiertamente la política exterior de Estados Unidos y la guerra en Gaza.
En mayo, en el pleno de la Cámara de Representantes estatal, Nixon protestó a gritos con un megáfono contra la redistribución de los distritos electorales del Congreso estatal que llevó a cabo la legislatura de Florida, controlada por los republicanos. Aunque posteriormente un comité de ética, su protesta le valió elogios de aliados demócratas y de grupos defensores del derecho al voto.
Vindman recaudó cerca de 16 millones de dólares para su campaña y había gastado más de 9 millones a finales de julio. Nixon, por el contrario, había recaudado poco menos de 1 millón de dólares, por lo que prescindió de la publicidad televisiva y, en su lugar, se centró en dirigirse a los votantes a través de redes sociales. Recibió el respaldo de figuras destacadas de internet, como Ms. Rachel, creadora de contenido educativo infantil en YouTube.
A diferencia de otras campañas de alto perfil de socialistas democráticos a nivel estatal este año, Nixon apenas encontró oposición por parte de figuras demócratas nacionales o de los principales comités de acción política. Eso no impidió que los sectores progresistas celebraran su victoria de inmediato como señal de un impulso creciente en la región.
La contienda por el Senado en Florida se consideraba fuera del alcance de los demócratas y no era una pieza clave en los empeños del partido por recuperar la cámara alta. No obstante, Ken Martin, presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés), emitió un comunicado en el que elogió a Nixon como una “líder con capacidad demostrada”, y añadió que el DNC “está listo para ayudar a que Angie sea elegida y trabajar juntos para hacer que este escaño cambie de partido”.
Una derrota para la política demócrata de “resistencia” Vindman formó parte del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump. Su testimonio fue clave en el primer juicio político a Trump, que se originó por una llamada telefónica en la que el presidente estadounidense presionó a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, para que investigara al demócrata Joe Biden y a su familia. Vindman se convirtió en una estrella demócrata y en blanco de la ira de Trump debido a sus acciones, una dinámica que le permitió recaudar millones de dólares en donaciones pequeñas.
Su hermano gemelo, Eugene, que también formó parte del consejo, es congresista demócrata por Virginia.
“La representante Nixon llevó a cabo una campaña sólida. Estaré a su lado en la lucha contra Ashley Moody. Espero que se sumen a mí”, expresó Vindman en un comunicado tras reconocer su derrota.
Trump celebró con júbilo la derrota de Vindman frente a Nixon.
“La derrota más gratificante de anoche fue la de un auténtico sujeto despreciable y traidor, Alexander Vindman, frente a una lunática de la izquierda radical, quien no sabe hablar ni pensar con coherencia, y quien sufrirá una derrota segura a manos de Ashley Moody, una senadora verdaderamente fantástica del gran estado de Florida”, escribió Trump en su red Truth Social. El mandatario añadió que Vindman “¡debería ser procesado por lo que hizo!”
Líderes demócratas como Chuck Schumer, el líder de la minoría del Senado, confiaban en que la reputación de Vindman y sus fondos de campaña transformarían lo que los analistas electorales consideraban un escaño sólidamente republicano en una contienda más competitiva. La sorpresiva victoria de Nixon ha reforzado la ya de por sí elevada confianza republicana en el estado, y ha reavivado la certeza de los progresistas en la solidez de su mensaje.
La derrota de Vindman refleja la de otras figuras que cobraron relevancia al oponerse a Trump durante su primer mandato, cuando los demócratas adoptaron el término “resistencia” para definir dicha oposición y su defensa del Estado de derecho. Sus derrotas podrían mostrar cómo las bases electorales han modificado sus preferencias hacia visiones políticas más contundentes y asertivas.
En mayo, el representante Al Green de Texas, opositor de Trump desde hace mucho tiempo y figura emblemática de la lucha por los derechos civiles, perdió una segunda vuelta electoral frente a Christian Menefee, un representante progresista recién llegado a la política y con menos de la mitad de la edad de Green.
El representante Dan Goldman, quien fue asesor jurídico de los demócratas de la Cámara de Representantes durante el primer juicio político a Trump, perdió las elecciones primarias de junio ante el aspirante progresista Brad Lander, quien contaba con el respaldo de Zohran Mamdani, alcalde de la ciudad de Nueva York y socialista democrático. George Conway, abogado de tendencia liberal que ha despertado la ira de Trump, quedó en quinto lugar en otras primarias demócratas de Nueva York para la Cámara de Representantes federal.
Y previamente este mes, el representante Shri Thanedar, de Michigan —que el año pasado presentó cargos para un juicio político a Trump— perdió las primarias frente a un socialista democrático en una contienda por un escaño en el Congreso en la zona de Detroit.
La victoria de Nixon destacó entre los resultados dispares para los progresistas En varias elecciones primarias para el Congreso celebradas el martes en el sur de Florida, los candidatos del ala izquierdista perdieron frente a otros más moderados. Si bien el estado ha girado hacia la derecha en los últimos ciclos electorales, desde hace tiempo Florida ha sido un refugio para comunidades hispanas que huyeron de regímenes autoritarios de izquierda en Latinoamérica. En consecuencia, muchos de estos electores en el estado han reaccionado negativamente ante cualquier cosa o persona etiquetada como socialista.
Elijah Manley, quien quedó tercero en las primarias para la Cámara de Representantes por el condado de Broward —ganadas por Debbie Wasserman Schultz—, reconoció la complejidad de esta situación. Él obtuvo cerca del 14% de los votos en una contienda con cinco candidatos. En los distritos vecinos, el representante Jared Moskowitz y Pia Dandiya —recién llegada a la política— se postularon como moderados y obtuvieron el 64% y el 69% de los votos, respectivamente, con lo que superaron a rivales más progresistas.
“Soy una moderada orgullosa. Necesitamos más moderados”, declaró Dandiya en una entrevista.
Los resultados de las elecciones al Senado mostraron tendencias similares. Nixon se impuso en la mayor parte del estado, pero obtuvo sus peores resultados en el sur de Florida, que alberga a varias de las comunidades hispanas más grandes del estado.
No obstante, Manley insistió en que el electorado en general desea un partido más combativo y de tendencia izquierdista.
“Han observado al oficialismo demócrata durante los últimos cuatro años, o incluso 10, y es algo que simplemente no les está funcionando”, agregó.
“Diga lo que quiera de los DSA. Se están organizando. Están sumando gente al partido. Están despertando entusiasmo y atrayendo gente. Deberíamos alegrarnos de que eso esté sucediendo”, añadió Manley.
Los aliados de Nixon consideran que su base electoral —que incluye algunos de los condados con mayor población trabajadora y de mayoría afroestadounidense del estado— es otra vía para alcanzar el poder si se suma a la coalición demócrata general. Pero advierten que las divisiones internas y un mensaje que no resulte auténtico podrían perjudicar a cualquier candidato, independientemente de la corriente del partido a la que pertenezca.
“Creo que la gente busca un cambio. Busca un liderazgo en el que pueda confiar y que sepa escuchar”, expresó Moné Holder, activista progresista y presidenta de la comisión de planificación urbana, quien derrotó a un republicano para obtener un escaño de representación general en el concejo municipal de Jacksonville.
“Buscan personas dispuestas a servir que no estén inmersas en dramas políticos, sino centradas en la gente. Y creo que los votantes salieron a demostrarlo, y eso quedó patente en mi elección, en la de Angie y en algunas otras”, expresó Holder.
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El periodista de The Associated Press Bill Barrow contribuyó a este despacho.
FUENTE: AP