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Rusia se mantiene al margen mientras escala la guerra con Irán, esperando ganancias a largo plazo

MOSCÚ (AP) — Mientras misiles y bombas de Estados Unidos e Israel caen sobre Irán, Rusia ha respondido con palabras de indignación, pero sin ninguna acción visible para apoyar a su aliado de Oriente Medio.

Esa postura cauta está impulsada por la estrategia del presidente, Vladímir Putin, en Ucrania y su aparente esperanza de que la guerra con Irán juegue a favor de Moscú al aumentar sus ingresos petroleros y erosionar el apoyo occidental a Kiev.

Putin envió sus condolencias al presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, y condenó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el fin de semana pasado, que calificó de “cínica violación de todas las normas de la moral humana y del derecho internacional”.

Si bien la falta de ayuda de Moscú a otro aliado tras la destitución en 2024 del exgobernante sirio Bashar Assad y el arresto en enero del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos pusieron de relieve los límites de su influencia, el Kremlin espera cosechar beneficios de la guerra con Irán.

Rusia ya está obteniendo ganancias de un aumento de los precios de la energía debido a las interrupciones del tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz y a los daños en instalaciones energéticas en países del Golfo. Si las hostilidades se intensifican, una bonanza sostenida ayudaría a llenar las arcas de Moscú para financiar las operaciones militares en Ucrania y cubrir el déficit presupuestario.

El Kremlin también espera que la guerra con Irán distraiga la atención mundial de Ucrania, agote los arsenales occidentales y obligue a Estados Unidos y a sus aliados de la OTAN a reducir el apoyo militar a Kiev.

Una rápida reprimenda rusa

Horas después de que comenzara la guerra el 28 de febrero, el Ministerio ruso de Exteriores denunció el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán como un “acto deliberado, premeditado y no provocado de agresión armada contra un Estado miembro soberano e independiente de la ONU, en violación directa de los principios y normas fundamentales del derecho internacional”.

Una semana después de iniciada la guerra, Putin habló por teléfono con Pezeshkian y señaló que Moscú quiere ver un fin rápido de las hostilidades. Pero antes de eso, mantuvo una serie de llamadas con líderes del Golfo en un aparente intento de afianzar lazos con países que son cada vez más importantes para Moscú como parte del grupo OPEP+ que controla los precios mundiales del petróleo y como socios comerciales clave que ayudan a eludir las sanciones occidentales.

El Kremlin indicó que Putin transmitirá a Teherán la “profunda preocupación de los líderes del Golfo por los ataques contra su infraestructura” y que “hará todo lo posible para facilitar al menos una leve reducción de las tensiones”.

En una llamada posterior con su homólogo iraní, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, “subrayó la prioridad de garantizar la seguridad de los civiles y proteger la infraestructura civil en todos los países de la región”.

Mark Galeotti, experto en política rusa y director de la consultora Mayak Intelligence, observó que “Rusia en realidad ha sido un operador bastante eficaz en Oriente Medio”. Añadió que, a medida que la guerra se intensifica, muchas potencias regionales podrían tener motivos “para mirar un poco más hacia Moscú”.

Socios incómodos

Aunque Moscú y Teherán firmaron en enero de 2025 un tratado de “asociación estratégica integral”, su relación tenía un pasado problemático y seguía teñida de rivalidad.

Aunque Rusia e Irán compartían su oposición al “orden basado en reglas” liderado por Occidente, “Irán siempre fue algo así como un enemigo-amigo estratégico” para Rusia, comentó Galeotti en un podcast reciente.

Las tensiones fueron altas entre Moscú y Teherán durante la Guerra Fría, cuando el sha Mohammad Reza Pahlavi era un firme aliado de Estados Unidos. Cuando el ayatolá Rujolá Jomeini encabezó la Revolución Islámica de 1979, calificando a Estados Unidos como el “Gran Satán”, también etiquetó a la Unión Soviética como el “Satán menor”.

Los vínculos entre Rusia e Irán se estrecharon rápidamente tras la disolución de la URSS en 1991, cuando Moscú se convirtió en un socio comercial importante y ayudó a construir la primera central nuclear iraní en Bushehr. Cuando estalló la guerra civil en Siria en 2011, Rusia e Irán aunaron esfuerzos para apuntalar el gobierno de Assad, pero no lograron impedir el rápido colapso de su mandato en diciembre de 2024.

Después de que Putin enviara tropas a Ucrania en febrero de 2022, Teherán proporcionó a Rusia drones Shahed y más tarde autorizó su producción en Rusia.

Pero, incluso mientras ha construido lazos con Irán, Rusia también ha mantenido relaciones cordiales con Israel, lo que enfureció a muchos en el liderazgo iraní, que desconfiaban de las intenciones de Moscú.

“La relación de Rusia con Irán, pese a la firme oposición de este último a Estados Unidos, siempre ha sido compleja y desafiante”, escribió en un comentario el analista militar moscovita Serguéi Poletaev.

Cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán en junio de 2025, funcionarios rusos subrayaron que su “asociación estratégica” no contemplaba asistencia militar mutua en caso de agresión.

Consultado el jueves sobre si Moscú podría ir más allá de la retórica y proporcionar armas a Irán, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió que no ha recibido ninguna solicitud de ese tipo por parte de Teherán.

El viernes, dos funcionarios familiarizados con la inteligencia de Estados Unidos dijeron a The Associated Press que Rusia ha proporcionado a Irán información que podría ayudar a Teherán a atacar buques de guerra estadounidenses, aeronaves y otros activos en la región.

Las personas, que no estaban autorizadas a comentar públicamente sobre el asunto sensible y hablaron bajo condición de anonimato, advirtieron que la inteligencia de Estados Unidos no ha descubierto que Rusia esté dirigiendo a Irán sobre qué hacer con la información.

Peskov declaró el viernes que Rusia “está en diálogo con la parte iraní, con representantes del liderazgo iraní, y sin duda continuará este diálogo”. Presionado sobre si Rusia ha brindado alguna asistencia militar o de inteligencia a Teherán desde el inicio de la guerra, evitó hacer comentarios.

Poco daño aparente a la autoridad de Putin

Aunque la muerte de Jamenei reavivó las conversaciones sobre la falta de protección rusa a un aliado, algunos observadores advirtieron contra exagerar el daño a la autoridad de Putin.

Galeotti señaló que Rusia e Irán “siempre fueron aliados muy pragmáticos, más que cualquier otra cosa”.

“Irán es un rival por la autoridad en Oriente Medio y, de hecho, también dentro del Cáucaso Sur”, explicó. “Si este régimen no cae realmente, pero se le recortan las alas, desde el punto de vista de Rusia eso en realidad podría convertirlo en un socio estratégico temporal más manejable”.

China —un cliente clave del petróleo iraní— probablemente aumentará las importaciones de crudo ruso a medida que se expandan las hostilidades. Después de presionar a India para que detuviera sus importaciones de petróleo ruso, Estados Unidos emitió el jueves una exención de 30 días que permite a sus refinerías comprar esos suministros que actualmente están en el mar. Turquía podría aumentar sus importaciones de gas natural de Rusia si se interrumpen los suministros procedentes de Irán.

Sam Greene, profesor del King’s College London, también observó que “la idea de que Putin sufre cuando pierde aliados —ya sea Assad, Maduro o Jamenei— existe por completo en la cabeza de los analistas occidentales y no tiene base en hechos observables”.

No hay ninguna evidencia “de que le importe, de que afecte su autoridad en casa o su legitimidad en el extranjero”, escribió en una publicación en X.

La relación Putin-Trump

Putin no arriesgará su relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para ayudar a Irán, afirmó Greene, al argumentar que “por más molesto que Putin pueda estar en lo personal, no va a sacrificar su relación con Trump”.

El presidente, sostuvo, “es la mayor fuente de influencia de Putin sobre Europa. Mantendrá la vista en lo importante”.

A medida que Estados Unidos y sus aliados agotan rápidamente sus arsenales de interceptores Patriot para repeler misiles iraníes dirigidos contra Israel y los países del Golfo, Rusia solo puede alegrarse ante ese escenario.

“Un conflicto prolongado no solo desviaría la atención de Ucrania, sino que también redirigiría recursos cruciales como los sistemas de defensa antimisiles hacia el golfo Pérsico”, manifestó Poletaev.

“Cuantos más Patriots se usen en este conflicto", señaló Galeotti, "menos habrá disponibles para los estadounidenses en general y más incómodos se sentirán a la hora de transferir o vender alguno de ellos a los ucranianos”.

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Aamer Madhani en Washington contribuyó.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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