Pero eso también podría volverse en su contra, ya que muchas de las medidas de la izquierda para frenar los desalojos y limitar la especulación inmobiliaria podrían asustar a los propietarios, dijo a The Associated Press la ex política conservadora y analista política Montserrat Nebrera.
“Pensemos que tanto el Partido Socialista como el Partido Popular tienen un votante bastante envejecido y que es justamente la generación que llamamos Boomer, la que fue capaz no solamente de comprar su propia vivienda, sino en algunos casos comprar una segunda que ahora ha servido como complemento de pensiones o simplemente para poderlos dejar a los hijos”, comentó Nebrera. Habrá que ver hasta qué punto verían favorablemente las medidas que los socialistas quieren aprobar, añadió.
La oposición se centrará en la migración y en los casos judiciales Cuando estalló el tema de la vivienda, el gobierno de Sánchez ya estaba teniendo dificultades para explicar por qué lo tomó por sorpresa el cruce de decenas de miles de marroquíes hacia el diminuto territorio español de Ceuta en el norte de África.
El opositor Partido Popular y la formación de extrema derecha Vox calificaron la llegada de los migrantes de “invasión”.
Alejandro Quiroga, profesor de ciencia política en la Universidad Complutense de Madrid, señaló que el Partido Popular y Vox previsiblemente harán campaña sobre inmigración y tildando a Sánchez de líder ávido de poder respaldado, según ellos, por un círculo íntimo corrupto y una maquinaria de partido. Sánchez ha calificado esos ataques de guerra sucia.
La oposición probablemente ahora se centrará en aprovechar las encuestas y la "demonización de la figura de Sánchez", afirmó Quiroga.
Por su parte, Nebrera apuntó que el PP “sabe que no va a poder gobernar sin Vox. Sabe que además, en esta crisis concreta ha estado bastante callado, es decir, no ha hecho demasiado ruido”.
El partido de Sánchez, incluido el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, y la esposa y el hermano de Sánchez, afrontan distintos casos judiciales. Niegan haber cometido irregularidades, pero los casos son sin duda un lastre político para Sánchez.
En 2023, Sánchez logró superar los pronósticos de las encuestas al movilizar a sus votantes con el temor a lo que Vox —que arremete contra la migración y el feminismo y niega el cambio climático— podría hacer si llegaba al poder.
Pero Quiroga cree que esta vez los votantes han normalizado hasta cierto punto la presencia de Vox, que ha entrado en gobiernos de coalición con el Partido Popular en algunas regiones de España.
Quiroga lo comparó con el cuento del niño que siempre grita que viene el lobo.
Sánchez tiene fama de fénix político Sánchez no es ajeno a maniobras para salvarse o reforzar su posición.
"Hemos visto muchas veces a Pedro Sánchez prácticamente ya dado por muerto, dado por finiquitado en su capacidad política y de nuevo resurgir como un ave fénix de sus cenizas", observó Nebrera.
Para empezar, en 2016 su joven carrera parecía terminada después de ser destituido como secretario general de los socialistas por disputas estratégicas cuando estaban en la oposición, pero recorrió España para recabar apoyo de las bases y recuperó el liderazgo.
Dos años después, Sánchez se convirtió en un improbable presidente del Gobierno al ser el primer político que logró sacar adelante una moción de censura para reemplazar al entonces mandatario, un conservador.
Sánchez relató esa resurrección y su ascenso a la presidencia del Gobierno en sus memorias de 2019, “Manual de Resistencia”.
Para mantenerse en el poder, Sánchez, de 54 años, ha tenido que armar gobiernos en minoría, sobrevivir a mociones de censura, superar votaciones ajustadas sobre políticas clave y hacer lo imprevisible.
Su mayor hazaña electoral llegó en 2023 cuando, al día siguiente de que su partido fuera vapuleado en elecciones regionales y municipales, tomó a sus rivales por sorpresa al convocar elecciones nacionales. Sánchez hizo campaña sin descanso sobre el temor a que los conservadores necesitaran a Vox para gobernar.
Funcionó, pero aun así solo pudo asegurarse otro mandato al cerrar un acuerdo con separatistas catalanes prometiendo una impopular amnistía para los condenados por participar en el intento secesionista de 2017.
El factor Puigdemont Sánchez no solo necesitará que a sus socialistas les vaya bien. Necesitará que los partidos más a la izquierda también se movilicen, ya que una nueva coalición es el camino más probable para seguir en el poder.
Luego está el papel que podría desempeñar el líder separatista catalán Carles Puigdemont.
Huyó a Bélgica tras el fallido intento secesionista, pero el martes España despejó su camino para regresar sin temor a ser detenido, cuando un juez levantó la orden de arresto en su contra.
Considerado un héroe por muchos nacionalistas catalanes acérrimos, Puigdemont es una figura detestada para otros españoles, y su regreso solo es posible debido a la política de reconciliación de Sánchez con los separatistas.
“Convocas a elecciones pensando en un guion basado en cuestiones socioeconómicas, y viene Puigdemont y cambia el guion”, apuntó Oriol Bartomeus, profesor de ciencia política en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Puigdemont habló brevemente el martes desde su casa en Waterloo, Bélgica. Celebró lo que calificó como una victoria sobre las autoridades españolas, incluido Sánchez. No reveló sus planes para volver.
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La corresponsal Suman Naishadham contribuyó a esta nota desde Madrid.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP