En abril, Magyar y su partido Tizsa obtuvieron una abrumadora victoria electoral. Con una mayoría de dos tercios en el Parlamento, pueden introducir cambios de gran alcance en el sistema político autocrático que Orbán construyó durante sus 16 años en el poder.
Desde su victoria electoral, Magyar ha pedido en repetidas ocasiones al presidente Tamás Sulyok, designado por el partido de Orbán, que renuncie o sea destituido por vías constitucionales. El primer ministro había dado a Sulyok, a quien se refirió reiteradamente como “el títere de Orbán”, un plazo hasta el 31 de mayo para dejar el cargo.
Aunque se trata en su mayoría de un puesto ceremonial, el presidente de Hungría es responsable de promulgar las leyes al firmar la legislación y tiene la facultad de enviar al tribunal constitucional los proyectos aprobados por el Parlamento para su revisión, lo que ha generado preocupación entre los partidarios del nuevo gobierno de que podría usar ese poder para obstaculizar sus planes.
Magyar sostuvo conversaciones con Sulyok en el Palacio Sándor, sede de la presidencia, el lunes por la mañana. Más tarde, en una conferencia de prensa, Magyar indicó que el presidente se había negado a renunciar. Añadió que instruiría a los legisladores de su partido para que iniciaran de inmediato los “procedimientos necesarios” para destituir al presidente, un proceso que, según dijo, tardaría alrededor de un mes.
“Hungría no pertenece a Tamás Sulyok ni a Viktor Orbán. No pertenece a un solo partido ni a un sistema político”, afirmó Magyar. “La Constitución establece con bastante claridad que el presidente representa la unidad de la nación y vela por el funcionamiento democrático del Estado”.
El primer ministro no dio detalles sobre qué tipo de cambio constitucional se utilizaría para destituir a Sulyok.
Magyar también acusó a Sulyok de no cumplir con su deber en varios asuntos, entre ellos, no pronunciarse cuando Orbán hizo declaraciones deshumanizantes sobre sus adversarios políticos y críticos, o cuando el gobierno anterior aprobó una ley que prohibía el evento del Orgullo LGBTQ+.
“Favorece los intereses de Hungría que esta institución —la oficina del presidente— recupere el prestigio que se ha erosionado por su silencio e inacción”, sostuvo Magyar.
En un video publicado el lunes en Facebook, el jefe del bloque parlamentario del partido Fidesz de Orbán, Gergely Gulyás, señaló que “en una democracia constitucional, no es concebible que un presidente sea destituido por la fuerza... antes de que termine su mandato”.
“Si este es el camino que toma la nueva mayoría de gobierno, entonces podemos decir con seguridad que está haciendo un uso indebido de la autoridad que se le otorgó”, añadió.
El viernes, la oficina de Sulyok difundió un comunicado en el que afirmó que los llamados de Magyar para que el presidente renuncie “afectan negativamente tanto el funcionamiento constitucional como la autoridad de la institución del presidente de la República”.
En el comunicado se agrega que Sulyok solicitó a la Comisión de Venecia una evaluación jurídica del conflicto. Dicha comisión es un grupo de expertos legales del principal organismo de derechos humanos de Europa, que forma parte del Consejo de Europa.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP