No es habitual que se recurra a Islamabad para actuar como intermediario en cuestiones diplomáticas de alto riesgo, pero esta vez asumió ese rol por varios motivos: tanto por sus relaciones relativamente buenas con Washington y Teherán como porque tiene mucho en juego en la resolución del conflicto.
Funcionarios del gobierno paquistaní han apuntado que sus esfuerzos públicos por la paz son el resultado de semanas de diplomacia discreta, aunque han ofrecido pocos detalles. También indicaron que Islamabad está dispuesto a albergar conversaciones entre representantes de Estados Unidos e Irán.
A continuación, lo que hay que saber sobre el esfuerzo de mediación de Pakistán:
Ayudó a EEUU a entregar un plan de 15 puntos a Irán El papel de Pakistán en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos salió a la luz apenas hace unos días tras reportes de prensa. Más tarde, funcionarios en Islamabad reconocieron que se había transmitido la propuesta de Washington a Teherán.
Sigue sin estar claro quién ha sido el contacto en el lado iraní en las conversaciones indirectas. Teherán asegura que no ha participado en un diálogo de ese tipo y rechazó la propuesta de la Casa Blanca, pero reconoció haber respondido con sus propias propuestas.
De acuerdo con funcionarios paquistaníes, se están haciendo llegar los mensajes estadounidenses a Irán y las respuestas iraníes se transmiten a Washington, aunque no precisaron cómo se gestiona el proceso ni quién se comunica directamente con quién. El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, afirmó esta semana que Turquía y Egipto también trabajan entre bastidores para sentar a las partes a la mesa de negociaciones.
Abdullah Khan, director general del Instituto Paquistaní de Estudios sobre Conflicto y Seguridad, indicó que los esfuerzos de mediación de Islamabad podrían estar contribuyendo a una relativa contención en el conflicto. Además, apuntó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aplazado sus amenazas de ataques a gran escala contra la infraestructura energética iraní citando avances diplomáticos, y que la respuesta iraní contra intereses estadounidenses en el golfo Pérsico ha sido moderada, en lo que podría ser un esfuerzo para dejar margen a la diplomacia.
Vínculos con EEUU e Irán dan a Pakistán una nueva posición Las negociaciones anteriores entre Estados Unidos e Irán fueron facilitadas principalmente por países de Oriente Medio, incluyendo Omán y Qatar, pero, al estar bajo fuego iraní durante la guerra, Pakistán ha asumido ese papel.
Los analistas afirman que la proximidad geográfica de Pakistán con Irán —uno de sus vecinos—, sumada a su relación de larga data con Estados Unidos, le da una posición única en un momento en que la comunicación directa entre ambas partes sigue siendo limitada.
Islamabad mantiene buenas relaciones de trabajo con la mayoría de las partes clave en la guerra, incluyendo Washington y Teherán. Tiene estrechos lazos estratégicos con naciones del golfo como Arabia Saudí, con quien el año pasado firmó un acuerdo de cooperación en defensa. Sin embargo, no tiene contacto diplomático con Israel debido a la persistente cuestión de un posible Estado palestino.
La relación entre Estados Unidos y Pakistán mejoró desde el año pasado, con un mayor compromiso diplomático y la ampliación de los lazos económicos. Islamabad se ha unido a la Junta de Paz de Trump, que busca garantizar la paz en Gaza, pese a la oposición interna de los islamistas.
Pakistán se juega mucho en conversaciones de alto el fuego El conflicto plantea algunos de “los mayores retos económicos y de seguridad energética” en la historia de Pakistán, afirmó el analista de seguridad Syed Mohammad Ali, desde Islamabad.
El país obtiene la mayor parte de su petróleo y gas de Oriente Medio y, según explicó, los cinco millones de paquistaníes que trabajan en el mundo árabe envían a casa remesas anuales que equivalen aproximadamente al total de los ingresos estatales por exportaciones.
El repunte de las tensiones ya ha contribuido a la subida global del precio del petróleo, lo que obligó a Pakistán a incrementar el precio del combustible en alrededor de un 20%, sumando más presión al gobierno del primer ministro, Shehbaz Sharif.
La guerra también está agravando la agitación interna, incluso cuando Pakistán lleva meses lidiando con su propio conflicto con la vecina Afganistán. Islamabad ha acusado al gobierno del Talibán en Kabul de acoger a los grupos insurgentes que perpetran atentados en territorio paquistaní.
A principios de este mes, tras los ataques estadounidenses a Irán, se registraron protestas en todo el país y los manifestantes se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en varias ciudades.
Un día después de que Estados Unidos e Israel atacaran la República Islámica y mataran a su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, estallaron enfrentamientos en la ciudad portuaria sureña de Karachi y en partes del norte de Pakistán que dejaron al menos 22 muertos y más de 120 heridos en todo el país.
Al menos 12 personas fallecieron dentro y en las inmediaciones del consulado de Estados Unidos en Karachi después de que una turba entrase al recinto e intentara prenderle fuego.
Jamenei era una figura religiosa y política clave para los chiíes en todo el mundo, incluyendo los de Pakistán.
Antecedentes como mediador Aunque Pakistán rara vez actúa como mediador, sus credenciales incluyen participaciones en algunas conversaciones de muy alto perfil.
El entonces presidente de Pakistán, el general Yahya Khan, facilitó contactos por canales extraoficiales que condujeron a la histórica visita a China del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, en 1972. Eso allanó el camino para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y Beijing en 1979.
Desde entonces, Pakistán ha participado en varios otros conflictos regionales complejos, en particular durante los Acuerdos de Ginebra de 1988, que facilitaron la retirada soviética de Afganistán. Como Estado de primera línea e interlocutor clave, participó en negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas mientras trabajaba estrechamente con Washington y otras partes interesadas, y ayudó a aumentar la presión sobre Moscú para la salida de sus tropas.
Más recientemente, Pakistán facilitó contactos entre el Talibán afgano y Washington que condujeron a conversaciones en Doha, que culminaron en un acuerdo en 2020 y sentaron las bases para la retirada de las tropas de la OTAN lideradas por Estados Unidos y el regreso de los talibanes al poder en 2021.
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Castillo informó desde Beijing.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP