En Chile los pueblos originarios no son mencionados en la Constitución vigente, instaurada en 1981 por la dictadura militar (1973-1990), mientras que sectores conservadores y unos pocos de centroizquierda rechazan la inclusión de esos derechos en el texto constitucional que se votará el 4 de septiembre. De sus 19 millones de habitantes, el 12,8% son indígenas, incluidos poco más de un millón de mapuches.
“El aprobar (el texto) destaca el valor de la plurinacionalidad, que reconoce los derechos fundamentales que por tantos siglos el Estado chileno ha negado a nuestro pueblo”, señala una declaración de la Plataforma Política Mapuche, leída por la dirigente Ximena Llamin Hueichan.
El llamado se formuló en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas instaurado por Naciones Unidas en 1994. Si el texto es rechazado, seguirá vigente la Constitución de los militares.
La propuesta, redactada por una Convención Constitucional mayoritariamente de izquierda, dice en su primer artículo que Chile es un Estado plurinacional y ecológico. El nuevo texto constitucional señala que los pueblos indígenas tienen derecho a la autonomía, al autogobierno, al reconocimiento y protección de sus tierras y recursos, al tiempo en que reconoce sus instituciones y sistemas de justicia.