Los Faraones estuvieron a punto de dar el batacazo ante los campeones vigentes del Mundial, pero dilapidaron una ventaja de dos goles en los minutos finales y perdieron 3-2 ante la Argentina de Lionel Messi en los octavos de final el miércoles.
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SUSCRIBITEATLANTA (AP) — Para Mohamed Salah y Egipto, lo que pudo haber sido una celebración gloriosa se tornó en pesadilla al final.
Los Faraones estuvieron a punto de dar el batacazo ante los campeones vigentes del Mundial, pero dilapidaron una ventaja de dos goles en los minutos finales y perdieron 3-2 ante la Argentina de Lionel Messi en los octavos de final el miércoles.
El tanto del triunfo cayó dos minutos dentro del tiempo añadido y desató el descontrol frente al banquillo egipcio. Se le mostró una tarjeta roja a un miembro del cuerpo técnico, furioso, que tuvo que ser sujetado físicamente para impedir que fuera tras el árbitro francés Francois Letexier. Dos jugadores en el campo recibieron tarjetas amarillas por protestar enérgicamente el último gol de Argentina.
El seleccionador egipcio Hossam Hassan cruzó los brazos —la señal para denunciar insultos racistas— y afirmó sin rodeos que su equipo fue víctima de los mandamases del fútbol que querían que Messi y Argentina avanzaran a los cuartos de final en su búsqueda de un segundo título consecutivo.
“Hoy nos han tratado injustamente. Hemos sufrido una injusticia”, dijo Hassan.
En un torneo ya empañado por acusaciones de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, influyó en la FIFA para revocar una suspensión de un partido a un jugador estadounidense, Egipto elevó la presión sobre el organismo rector del fútbol.
“Solo me gustaría decir que merecíamos haber conseguido esta victoria, pero nos vamos con honor, con orgullo, independientemente de esta derrota”, aseguró Hassan.
Un técnico que durante el torneo se mostró franco en su apoyo a los palestinos, Hassan se molestó porque un posible segundo gol fue anulado tras una revisión de video que mostró una falta sobre Egipto al inicio de una jugada de ida y vuelta.
De todos modos, Egipto se puso arriba 2-0 con el gol de Mostafa Zico a los 67 minuts, pero aún quedaba tiempo suficiente para que Argentina completara una remontada para la historia en el estadio que normalmente es la casa de los Falcons de Atlanta de la NFL.
Cristian Romero le dio esperanza a los campeones a los 79. Messi clavó el gol del empate con un disparo que pegó en el travesaño apenas cuatro minutos después. Y Enzo Fernández le dio la victoria a Argentina en el segundo minuto del tiempo añadido, en una jugada que comenzó en el extremo opuesto del campo cuando a Salah le quitaron el balón mientras intentaba regatear hacia el área, y terminó boca abajo sobre el césped.
Incluso Tom Brady, el mariscal de campo retirado de la NFL, tomó nota de la remontada y recurrió a las redes sociales para señalar que esto rivalizaba con la que él protagonizó contra los Falcons en el Super Bowl de 2017, cuando los Patriots de Nueva Inglaterra remontaron un 28-3 en contra al final del tercer cuarto para ganar 34-28 en tiempo extra.
“Sí, así que esto podría superar el 28-3”, escribió Brady en X.
A Hassan no le importó en absoluto lo que Brady tuviera que decir. El entrenador seguía indignado porque el árbitro asistente de video no consideró necesario que Letexier revisara lo que Egipto entendía como una falta dentro del área, negando lo que pudo haber sido una oportunidad de un disparo para empatar en los segundos finales.
“El efecto de este resultado va mucho más allá de la derrota en sí porque no hemos visto ni respeto ni juego limpio. No ha habido respeto ni juego limpio porque se anuló un penal. Un segundo balón que debió señalarse como penal para nosotros ni siquiera fue revisado por el VAR”, sostuvo.
Cuando Salah encabezó una salida rápida desde la zona egipcia que derivó en el gol de Zico, parecía que el tapado africano —un equipo que nunca había ganado un partido de Mundial hasta este torneo— se encaminaba a los cuartos de final.
Egipto se replegó en defensa, buscando proteger una ventaja que parecía segura, solo para ver cómo Argentina lograba remontar. La Albiceleste necesitó tiempo extra para vencer 3-2 a Cabo Verde en la ronda previa. Esta fue una llamada aún más ajustada para Messi y compañía.
Fue demasiado para Hassan y sus jugadores.
“Lo que le dije al árbitro fue simplemente que esto es injusto. Yo decía que quizá él carga una cicatriz, quizá tiene algo que ocultar. Quien tiene algo que ocultar a veces no logra ocultar lo que está ocultando y eso fue exactamente lo que sentí durante esa conversación”, explicó.
Argentina avanzó para enfrentar a Suiza o Colombia en los cuartos de final.
Para Hassan, el torneo se terminó.
No tiene intención de ver más fútbol.
“Desde el momento en que regrese, no voy a seguir los partidos de este Mundial de la FIFA. Esta es mi lucha interna, mi objeción interna, mi propia manera de alzar la voz y plantarme", afirmó. “No voy a ver ni un solo partido de este torneo”.
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FUENTE: AP
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