Sin embargo, la presidencia rechazó la solicitud y recordó que el reglamento impide utilizar una moción de orden para debatir el fondo del asunto.
Tras la decisión, Bartos recuperó la palabra y continuó su discurso.
Minutos después, Rodríguez volvió a interrumpir con una segunda protesta, que también fue desestimada.
Bartos denuncia apagones y presos políticos
El representante estadounidense centró su intervención en la situación humanitaria de Cuba, marcada por el nuevo colapso del Sistema Electroenergético Nacional.
Bartos cuestionó si los más de 800 presos políticos que, según Estados Unidos, permanecen encarcelados en Cuba tienen electricidad, ventiladores, teléfonos o luz para leer, escribir, rezar o simplemente sobrevivir.
También señaló que los pocos generadores que funcionan en la isla no alimentan las celdas de los presos políticos, ni los refrigeradores de las familias cubanas, ni las salas de hospital donde pacientes esperan medicamentos, oxígeno o cirugías.
“Ese es el verdadero embargo a Cuba”
Bartos rechazó la narrativa del régimen cubano sobre el embargo y sostuvo que el verdadero bloqueo que sufren los cubanos es el impuesto por La Habana contra su propio pueblo.
Según el diplomático estadounidense, ese bloqueo afecta la libertad de expresión, la fe, la iniciativa empresarial, la disidencia, los derechos políticos, la esperanza y, ahora, incluso la luz.
La frase apuntó directamente al argumento central de Cuba ante Naciones Unidas: que las sanciones estadounidenses son la causa principal del deterioro económico y social de la isla.
Una sesión en medio del colapso eléctrico cubano
La intervención ocurrió mientras Cuba atravesaba su tercer colapso total del sistema eléctrico en lo que va de 2026.
El apagón comenzó el lunes, cuando el sistema nacional se desconectó en medio de un déficit cercano a los 2.230 MW, frente a una demanda estimada de unos 3.100 MW.
La Unión Eléctrica informó que investigaba las causas y que trabajaba en la recuperación mediante microsistemas, pero millones de cubanos permanecían sin electricidad.
La crisis energética convirtió la sesión de la ONU en un escenario todavía más incómodo para la delegación cubana.
Washington acusa a La Habana de fabricar propaganda
Bartos también criticó el costo de la sesión extraordinaria, estimado en unos 84.000 dólares.
Según el representante estadounidense, ese dinero habría podido usarse para alimentar durante un mes a miles de niños cubanos, comprar linternas solares para familias sin electricidad o cubrir cientos de años del salario promedio de un trabajador en la isla.
El diplomático acusó al Gobierno cubano de convocar la reunión para “fabricar contenido” político en lugar de enfrentar la crisis interna que afecta al país.
Cuba acusa a EE.UU. de “guerra multidimensional”
Tras las interrupciones, Bruno Rodríguez defendió la posición del régimen cubano y acusó a Estados Unidos de librar una “guerra multidimensional, no convencional” contra Cuba.
El canciller afirmó que Washington mantiene un cerco energético equivalente a un bloqueo naval mediante sanciones, presiones sobre navieras y restricciones al suministro de combustible.
La Habana sostiene que esas medidas han profundizado la crisis eléctrica y económica del país.
Washington, por su parte, acusa al régimen de usar el embargo como excusa para ocultar corrupción, mala gestión y represión política.
La Asamblea aprueba abrir el debate
Pese a la oposición de Estados Unidos, la Asamblea General aprobó abrir el debate sobre el embargo con 136 votos a favor, 9 en contra y 30 abstenciones.
Entre los países que votaron en contra estuvieron Estados Unidos, Argentina e Israel.
Aunque Cuba logró que el debate avanzara, el resultado mostró un respaldo menor al de votaciones anteriores sobre el embargo, un punto que Washington ha intentado presentar como señal de desgaste diplomático para La Habana.
Un choque verbal con fuerte carga política
El enfrentamiento entre Bartos y Rodríguez no fue un simple desacuerdo procedimental.
El canciller cubano intentó frenar una intervención que colocaba en el centro de la Asamblea temas que el régimen evita discutir: presos políticos, apagones, represión, hospitales sin recursos y familias sin electricidad.
La presidencia de la ONU permitió que el representante estadounidense siguiera hablando, lo que dejó a La Habana expuesta ante un discurso que buscaba cambiar el foco del embargo hacia la responsabilidad interna del régimen.
Presos políticos en el centro del debate
La mención a los más de 800 presos políticos fue uno de los puntos más sensibles de la intervención.
Organizaciones independientes han documentado cientos de detenciones por motivos políticos en Cuba, especialmente tras las protestas del 11 de julio de 2021 y posteriores estallidos sociales.
El régimen cubano niega tener presos políticos y sostiene que las personas encarceladas fueron procesadas por delitos comunes.
Washington y grupos de derechos humanos rechazan esa versión y denuncian condenas desproporcionadas contra manifestantes, artistas, activistas y opositores.
Apagones como detonante social
El colapso eléctrico también ocupó un lugar central en la discusión.
En las últimas semanas, Cuba ha registrado apagones prolongados, protestas vecinales, cacerolazos y cortes de más de 20, 30 e incluso 70 horas en distintas zonas del país.
La crisis energética no solo afecta la vida cotidiana: también ha elevado el malestar social y ha reactivado consignas políticas como “Libertad” y “Abajo la dictadura”.
Por eso, el apagón nacional se convirtió en un argumento clave para la delegación estadounidense.
Cuba intenta controlar el relato
La sesión extraordinaria fue convocada por el Gobierno cubano al margen de la tradicional votación anual sobre el embargo, prevista para octubre.
La Habana buscaba colocar nuevamente el embargo en el centro del debate internacional.
Sin embargo, la intervención de Bartos convirtió la sesión en una discusión sobre presos políticos, apagones y responsabilidad del régimen.
Ese cambio de encuadre explica la reacción de Bruno Rodríguez y sus intentos de interrumpir el discurso.
Un mensaje directo a las delegaciones
Estados Unidos pidió a los países votar en contra de abrir el debate y acusó al régimen cubano de utilizar la Asamblea para reforzar su narrativa política.
Aunque la votación favoreció a Cuba, el discurso de Bartos dejó instalada otra lectura: que el sufrimiento del pueblo cubano no puede explicarse únicamente por las sanciones estadounidenses.
Para Washington, la raíz del problema está en un sistema que bloquea libertades, concentra recursos en la élite y reprime a quienes protestan.
Una escena que resume la tensión Cuba-EE.UU.
El episodio en la ONU resumió el momento actual de la relación entre Washington y La Habana.
Cuba denuncia una política de asfixia económica y energética. Estados Unidos acusa al régimen de usar el embargo para ocultar el fracaso interno, los presos políticos y la represión.
En medio quedan millones de cubanos sometidos a apagones, escasez, hospitales sin recursos y un sistema político que no tolera el disenso.
La imagen de Bruno Rodríguez intentando interrumpir a Bartos mientras este hablaba de presos políticos y apagones dejó una escena difícil de ignorar: la batalla por el relato cubano ya se libra abiertamente en Naciones Unidas.