En un discurso previo al desfile, el mandatario chino, Xi Jinping, rindió homenaje a los veteranos chinos de la guerra. Desde que asumió el poder en 2012, Xi ha buscado construir una China que no pueda ser intimidada y que sea lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a potencias extranjeras.
El desfile, que duró unos 90 minutos, incluyó la exhibición de drones aéreos y submarinos, misiles hipersónicos, aviones de combate y bombarderos, y fue presenciado por líderes de unas dos docenas de países, entre ellos, Vladímir Putin, de Rusia, y Kim Jong Un, de Corea del Norte.
Un analista de la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur dijo que las turbulencias en la política estadounidense plantean una oportunidad para China.
“Este es el momento adecuado para que China anuncie su llegada al escenario, para ser un garante de seguridad, para llenar los vacíos políticos, económicos, militares y diplomáticos”, dijo James Char, profesor asistente en el Programa de China.
Los aspectos destacados del armamento en el desfile incluyeron el dron submarino AJX002, una embarcación larga, negra y con forma de tubo que parece un submarino estrecho con una hélice trasera.
Otros armamentos que llamaron la atención fueron los misiles hipersónicos diseñados para atacar barcos en el mar y un nuevo misil balístico intercontinental, el DF-61, que podría llevar ojivas nucleares a objetivos distantes.
Los misiles hipersónicos son de particular preocupación para la Marina estadounidense, que patrulla el Pacífico occidental desde su sede de la 7ma Flota en Japón.
Aviones de combate y bombarderos volaron por el cielo, algunos trazando líneas de humo de diferentes colores al unísono. Varios helicópteros volaron en formación, y un grupo de 26 de ellos formaron el número “80” para el año del aniversario de la guerra.
La ceremonia comenzó con un saludo de artillería de 80 cañonazos, seguido por el himno nacional: la “Marcha de los Voluntarios”, una canción compuesta en 1935 durante los primeros años de resistencia contra las fuerzas invasoras japonesas.
Mientras el desfile avanzaba, el presidente estadounidense Donald Trump dijo en redes sociales que la gran pregunta era si Xi reconocería las contribuciones de los estadounidenses que lucharon en la guerra.
“Por favor, dé mis más cálidos saludos a Vladímir Putin y a Kim Jong Un mientras conspiran contra los Estados Unidos de América”, añadió Trump.
Estados Unidos seguía con cautela la reunión de los tres líderes, así como una cumbre de diez naciones efectuada el lunes en China que reunió a Xi, Putin y el primer ministro indio, Narendra Modi.
El secretario de Defensa de Filipinas, Gilberto Teodoro, también expresó su preocupación por la asistencia al desfile de “los tres líderes que no respetan el derecho internacional y van en su contra”.
“Eso es intimidación. Para mí, eso es una amenaza, especialmente para las naciones más pequeñas”, dijo a los periodistas en la ciudad turística de montaña de Baguio, en el norte de Filipinas, donde funcionarios estadounidenses y filipinos conmemoraron el aniversario.
En su discurso, Xi no mencionó a Estados Unidos por su nombre, pero expresó su gratitud a los países extranjeros que ayudaron a China a resistir la invasión japonesa.
Putin y Kim, quienes luego mantuvieron conversaciones en Beijing, flanquearon a Xi mientras se dirigían a una grada con vistas a la plaza de Tiananmen. Se detuvieron para estrechar la mano de cinco veteranos de la II Guerra Mundial, algunos de más de 100 años.
Cuando se le preguntó sobre la publicación de Trump en redes sociales, Putin dijo a los periodistas que “el presidente de los Estados Unidos no carece de sentido del humor”, pero buscó asegurar que “durante estos cuatro días, en negociaciones de todo tipo, tanto en entornos formales como informales, nadie ha expresado juicios negativos sobre la actual administración estadounidense”.
Putin dijo que todas las personas con las había hablado en su visita de cuatro días a China “apoyaron” su reunión con Trump en Alaska el mes pasado y expresaron su esperanza de que las negociaciones pusieran fin a la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
“Lo digo sin ironía, sin bromear, ya que figuras públicas de todo el mundo verán esto como lo digo, y lo entenderán”, dijo Putin.
El evento comenzó con tropas marchando al unísono, sus botas resonando en el pavimento, mientras Xi —quien dirige el ejército de China como presidente de la Comisión Militar Central— les pasaba revista.
Xi pasó ante las formaciones a lo largo de la avenida central Chang’an de Beijing en una limusina negra clásica. Se levantó a través de una abertura en el techo con cuatro micrófonos alineados frente a él y saludó a las tropas mientras pasaba ante a ellas y junto a hileras de misiles y vehículos militares.
Los soldados respondieron gritando al unísono lemas como “Servimos al pueblo”.
El Ejército Popular de Liberación (EPL) es un ejército heroico “en el que el pueblo y el partido pueden confiar y del que pueden depender por completo”, dijo Xi, y añadió que la tarea del EPL es salvaguardar la soberanía y la unificación del país, una referencia a las reclamaciones de China sobre la isla autónoma de Taiwán.
Al otro lado del estrecho de Taiwán, el presidente William Lai dijo que el poder militar no debería usarse para la agresión o la expansión territorial.
“Taiwán no usa el cañón de un arma para conmemorar la paz”, dijo en una publicación de Facebook. “En cambio, recuerda a los mártires, recuerda las lecciones de la historia y defiende la creencia en la libertad y la democracia”.
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Los periodistas de The Associated Press Michelle L. Price en Washington, Jim Gomez en Manila, Filipinas, y Katie Marie Davies en Manchester, Inglaterra, contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: Associated Press