Cientos de miles de cubanos huyeron de la isla durante su gobierno, convertido al mismo tiempo en un símbolo de la revolución política y la represión. Sobrevivió a innumerables complots para asesinarlo, las sanciones estadounidenses que paralizaron la economía y la decadencia del comunismo en todo el mundo.
Al final, la mayoría de los cubanos siguen luchando con una economía pobre, con autos estadounidenses antiguos a los tumbos por las calles deterioradas de la isla. Sin embargo, la Cuba de Castro se mantiene como un símbolo del progreso socialista, un refugio para la educación y la medicina en América Latina.
Cuando Castro finalmente dejó el poder a su hermano en 2006, él era, aparte de los monarcas, el líder con más tiempo en el poder del mundo.



